¿Qué implica el control emocional ?
"La medición de las consecuencias de lo que estoy haciendo"
Si hay medición de las consecuencias (sea o no sea el criterio acertado) podemos hablar de control, si no hay medición de las consecuencias no hubo conciencia (debido a una reacción instantánea o al 'enceguecimiento' que produce una emoción) y por lo tanto ninguna posibilidad de control.
mayo 11, 2009
abril 20, 2009
Las emociones descansan en las cogniciones

Las emociones tienen relación con las cogniciones. Al modificar una premisa o presuposición, el motor de inferencia en el cerebro no genera el mismo pensamiento y como consecuencia la emoción no será la misma.
Ejemplos:
-Malinterpretamos la acción de una persona:
Alguien llega tarde a una cita, suponemos que es falta de responsabilidad o desamor, pero esa persona sufrió un problema familar grave y le fue imposible avisarnos. Ante la primer premisa sentimos enojo o frustración, lo tomamos como algo personal; si hubieramos conocido el motivo real hubieramos experimentado empatía en lugar de sentirnos defraudados, enojados o tristes.
Cambió la presunción por concimiento: cambió la emoción experimentada.
Estas cosas suceden cotidianamente, y a veces no nos enteramos de los motivos personales del otro.
-Usamos nuestras creencias personales para comprender un hecho que realiza otra persona que tiene una creencia personal diferente.
Alguien piensa que una persona que viene a su casa sin avisar es una persona desconsiderada, maleducada, por consiguiente la trata con indiferencia o con cierta descortesía, no está a gusto. Aprendió desde niño que siempre se debe llamar antes y preguntar antes de ir a la casa de alguien.
Su amigo/a aprendió desde chico, por el tipo de viviencias familiares, que las visitas espontáneas llenaban de alegría su casa, estaban todos contentos cuando alguien llegaba a verlos y que en consecuencia ir a la casa de un amigo sin avisar es llevarle alegría a esa persona.
Ejemplos:
-Malinterpretamos la acción de una persona:
Alguien llega tarde a una cita, suponemos que es falta de responsabilidad o desamor, pero esa persona sufrió un problema familar grave y le fue imposible avisarnos. Ante la primer premisa sentimos enojo o frustración, lo tomamos como algo personal; si hubieramos conocido el motivo real hubieramos experimentado empatía en lugar de sentirnos defraudados, enojados o tristes.
Cambió la presunción por concimiento: cambió la emoción experimentada.
Estas cosas suceden cotidianamente, y a veces no nos enteramos de los motivos personales del otro.
-Usamos nuestras creencias personales para comprender un hecho que realiza otra persona que tiene una creencia personal diferente.
Alguien piensa que una persona que viene a su casa sin avisar es una persona desconsiderada, maleducada, por consiguiente la trata con indiferencia o con cierta descortesía, no está a gusto. Aprendió desde niño que siempre se debe llamar antes y preguntar antes de ir a la casa de alguien.
Su amigo/a aprendió desde chico, por el tipo de viviencias familiares, que las visitas espontáneas llenaban de alegría su casa, estaban todos contentos cuando alguien llegaba a verlos y que en consecuencia ir a la casa de un amigo sin avisar es llevarle alegría a esa persona.
Dos creencias diferentes: dos emociones resultantes diferentes, en un caso la cognición es que la visita es una maleducada como consecuencia se siente malestar y desagrado en el otro caso la cognición es que la visita piensa en él y como conescuencia siente alegría.
Cuando una persona dice: “Me indigna que la gente detenga su auto en la mitad de la calle”, es posible que las premisas sean: Que las personas NO DEBEN, NO PUEDEN, NO NECESITAN detenerse en la mitad de la calle. En este caso cambiamos los procesos de pensamiento diciendo: A veces las personas SÍ NECESITAN detenerse en la mitad de la vía, por alguna situación que depende de las circunstancias o de múltiples variables, como un accidente, fallos en el vehículo, errores de maniobra, emergencias, etc. Cambias las presunciones, cambian las emociones.
Desarrollar nuestra Inteligencia Emocional en parte es conocer, informarnos, desterrar mitos, creencias, falsos lugares comunes e intuiciones que creemos sagradas, iluminar aspectos desconocidos, cambiar modos de pensar y actuar erróneos, aprender sobre nosotros mismos y en consecuencia sobre los demás, aprender los increíbles beneficios de desarrollar sus cinco habilidades principales (Autoconciencia, Motivación, Empatía, Habilidades sociales, Control emocional).
Cuando una persona dice: “Me indigna que la gente detenga su auto en la mitad de la calle”, es posible que las premisas sean: Que las personas NO DEBEN, NO PUEDEN, NO NECESITAN detenerse en la mitad de la calle. En este caso cambiamos los procesos de pensamiento diciendo: A veces las personas SÍ NECESITAN detenerse en la mitad de la vía, por alguna situación que depende de las circunstancias o de múltiples variables, como un accidente, fallos en el vehículo, errores de maniobra, emergencias, etc. Cambias las presunciones, cambian las emociones.
Desarrollar nuestra Inteligencia Emocional en parte es conocer, informarnos, desterrar mitos, creencias, falsos lugares comunes e intuiciones que creemos sagradas, iluminar aspectos desconocidos, cambiar modos de pensar y actuar erróneos, aprender sobre nosotros mismos y en consecuencia sobre los demás, aprender los increíbles beneficios de desarrollar sus cinco habilidades principales (Autoconciencia, Motivación, Empatía, Habilidades sociales, Control emocional).
¿Qué es un neurótico?

¿Qué es un neurótico?
Una persona neurótica es, simplemente, una persona que sufre. El concepto “neurosis” es sinónimo de “dolor emocional excesivo”, con las secuelas conductuales correspondientes. Este dolor puede manifestarse de muchas maneras -ansiedad, depresión, fobias, agresividad, hiperactividad, celos, dependencias, obsesiones, miedos, etc.-, pero, en general, todas ellas pueden remitirse a un origen común. ¿Cuál es este origen? ¿Qué es la neurosis y cómo se cura?
Desde un enfoque psicodinámico, el neurótico es casi siempre un niño. No solamente un niño, por supuesto, ya que también posee muchos aspectos adultos. Pero la intensidad de su neurosis tiende a ser proporcional a su grado, digamos, de “infantilismo”. Al neurótico se le paró el reloj, vive atrapado en el tiempo. Con independencia de cuál sea su edad cronológica, su edad emocional nunca pasa de 2, 3, 5 o, como mucho, 15 años. Este infantilismo es la causa de un choque brutal, de una gran inadaptación a la realidad, de lo que resultan su dolor y sus síntomas neuróticos. (No debemos confundir el infantilismo del neurótico con el “niño interior” que todos llevamos dentro. El niño interior es el fondo infantil que refresca y enriquece nuestra personalidad madura, mientras que el infantilismo neurótico bloquea e impide la maduración del sujeto. El neurótico es, de hecho, un niño que se niega a crecer).
Cada síntoma neurótico, por raro que sea, es un escudo. Cada escudo se entreteje con otros hasta formar una sólida coraza mediante la que el neurótico se defiende no ya de las heridas recibidas en su infancia, sino -por extensión- de la vida entera. Y, así, desde ese búnquer el neurótico se resiste a afrontar la realidad adulta. Es verdad que una parte de él quiere indudablemente curarse, dejar de sufrir, crecer, ser feliz. Pero su lado infantil, más poderoso, se siente enormemente cómodo y seguro en su perezoso nido de hábitos y defensas de “toda la vida” y, como además sus sufrimientos lo han vuelto desconfiado, sus miedos refuerzan su parálisis. Y, para colmo, teme que si efectivamente llegara a cambiar y curarse dejaría quizá de reconocerse a sí mismo, de ser “él mismo”, ¡con lo mucho que le ha costado construirse su personalidad, aunque sea tan doliente! Algunos neuróticos llegan al extremo de idealizar su neurosis, de enorgullecerse de sus sufrimientos, para no tener que desprenderse de su inmadurez. Por todo ello, en fin, el neurótico se resiste a mejorar y sabotea inconscientemente sus terapias.
¿Cuál es el terror supremo del neurótico? ¿Qué miedo fundamental oculta en su caja de Pandora este niño asustado, refugiado bajo capas y más capas de síntomas (ansiedad, tristeza, adicciones, etc.)? Su horror básico es descubrir que realmente está solo en el mundo, que sus apegos familiares están envenenados, que en cierto modo fue siempre un huérfano, que su vida entera está llena de mentiras y en última instancia es un fracaso, que nadie podrá salvarlo jamás. Siente pánico a sufrir este terrible desengaño (que intuye oscuramente), a perder para siempre su última ilusión de ser amado incondicionalmente como un niño, a admitir que ya no lo es y que resulta inútil –y patético- seguir soñándolo. Pues la más terrible y abrasadora verdad es ésta: el tren de su infancia pasó para siempre.
La neurosis nace, en efecto, de la terrible nostalgia por una infancia fallida y, en consecuencia, la búsqueda continua, inconsciente e insaciable de una segunda oportunidad. ¡Vana fantasía! Para eludir este drama, el niño aterrado inventa en su refugio toda clase de estratagemas: olvida o se aferra al pasado, deforma su memoria, idealiza a la familia, se culpabiliza, finge perdonar, duda del psicoterapeuta, se enamora del psicoterapeuta, viaja compulsivamente, se refugia en la promiscuidad, trabaja hasta el agotamiento, etc. Pero el tiempo no perdona y la añorada felicidad no llega...
¿En qué consiste la curación de la neurosis? La respuesta se desprende de lo dicho más arriba: si la neurosis es el apego a una infancia ya perdida y el consiguiente -e imposible- anhelo de revivirla en el presente, entonces curarse es despertar a la cruda verdad, descubrir la locura de semejante intento, reconocer y aprender a convivir con la certeza de que nadie podrá ser jamás nuestro padre/madre perdidos y que, por tanto, sólo nosotros podemos –y debemos– asumir el peso de nuestra soledad, de nuestra existencia, de nuestro destino. Con la ayuda y compañía de muchas personas, desde luego, pero fundamentalmente solos y autónomos. Para conseguirlo, habrá que llorar hasta la última lágrima, gritar hasta la última rabia, liberarse de los principales apegos y resistencias infantiles. Se trata de algo muy parecido a una "deshabituación". El destete final de todas las nostalgias inútiles, el definitivo re-nacimiento a la vida presente, la inauguración de la etapa adulta.
Muchas personas logran recorrer este proceso -profundo y apasionante- por sí mismas. Otros necesitan la ayuda de psicoterapias especificas. Pero siempre vale la pena.
Define: JOSÉ LUIS CANO GIL, Psicoterapeuta y Escritor
abril 18, 2009
Tips: Ayudar cuando nos nos piden ayuda

Aunque con la mejor de las intenciones, el querer ayudar a otros en el aspecto psicológico o emocional o práctico, cuando no nos piden ayuda, empeora las cosas ya que les confirmamos su incapacidad y esto paradójicamente los pone peor.
Puede ser algo sencillo como ayudar a un hijo a hacer los deberes hasta ayudar con consejos a otros a superar miedos, ansiedades, problemas puntuales, etc.
Si les ofrecemos o damos asistencia continuamente, estamos enviando el siguiente mensaje: "no podés resolver el problema vos solo."
La mejor ayuda a veces consiste en dejar las personas afronten sus problemas por ellas mismas.
abril 08, 2009
Cualidades para obtener un buen puesto de trabajo

El conjunto de las cualidades más importantes para obtener un puesto de trabajo son las llamadas cualidades de personalidad. Estas en concreto son:
Madurez emocional
Independencia
Realismo
Valor- Audacia
Ambición
Insistencia
Buen humor
Fuerza de voluntad
Empatía
Flexibilidad y aguante
Podemos cambiar.
No podemos cambiar nuestro coeficiente intelectual por más intentos que hagamos. pero podemos decidir ser más simpáticos, discutir menos o tener más paciencia. Y con esfuerzo podemos cambiar acciones, y con el tiempo modales o rasgos de la personalidad.
Las personas que no pueden moldear su personalidad pueden cambiar su imagen. Pueden parecer más simpáticas, incluso aunque no lo sean. Para esto se necesita una gran fortaleza, pero desde luego que se puede hacer.
La madurez emocional afecta al resto de las cualidad citadas.
Hace de nosotros personas fiables y de reacciones previsibles. En un arranque de enojo, despecho, venganza, euforia, gratitud o cualquiera de estas cosas, no develaremos un valioso secreto o una información reservada ni destrozaremos una amistad o un plan de trabajo.
Las emociones son contagiosas 2- Video
En virtud del principio de resonancia, las emociones de una persona no sólo son sentidas sino también captadas por otras. Existe contagio emocional. Este es generalmente inconsciente y puede ocurrir en una fracción de segundo.
Lo repetiremos siempre que pongamos videos "contagiosos":
Recordemos que contagiamos y nos contagian de la misma manera emociones tales como pena, desánimo, ira, miedo, disgusto, mal humor, etc.
Lo repetiremos siempre que pongamos videos "contagiosos":
Recordemos que contagiamos y nos contagian de la misma manera emociones tales como pena, desánimo, ira, miedo, disgusto, mal humor, etc.
No les contagia un poco de Buen humor, Gozo, Agradecimiento, Contento , Deleite o Júbilo?
marzo 24, 2009
Cómo tratar Personas Difíciles

No hay manera de que podamos hacer cambiar a las personas difíciles para que, de pronto, sean agradables y receptivas. Ese cambio sólo se produce cuando las personas interesadas lo desean y trabajan para conseguirlo. De modo que si no podemos cambiarlas, lo único que podemos hacer es cambiar la forma de reaccionar frente a ellas.
Toda comunicación se basa en la reacción y en la respuesta a esa reacción. Así que, cambiando nuestras propias reacciones, tanto interna como externamente, lograrermos que las personas difíciles reaccionen a su vez de forma distinta (aunque sólo sea temporalmente).
A veces tendremos que ser bastante hábiles a la hora de hablar a estas personas. Aunque podamos desahogarnos y gritarle a un hermano o hermana, es muy probable que tengamos problemas si reaccionamos del mismo modo con nuestro jefe. Gritar no es una buena forma de manejar situaciones ni siquiera con la familia, pero al menos no perderemos el trabajo.
Cada uno reacciona de una forma diferente con las personas problemáticas, porque todos partimos de un punto distinto. No hay dos personas que se vean a sí mismas de la misma manera, una puede estar calmada y serena, otra demasiado segura de si misma, mientras que otra puede padecer de baja autoestima. Es muy fácil sentirse herido, desvalorizado y desmoralizado por las palabras y las acciones de los demás; de hecho, eso es lo que pretenden y lo que les otorga su poder. No obstante, si permite que le hieran está dejando que le ganen y eso no es bueno ni para usted ni para la siguiente desafortunada víctima. La forma de superar las dificultades que van surgiendo es ser más inteligente que esas personas e influir en sus respuestas. Con frecuencia, podrá hacerlo sin que ni tan siquiera se den cuente de ello.
Ver Manual completo en:
http://www.inteligencia-emocional.org/cursos-gratis/como-tratar-personas-dificiles/index.htm
Toda comunicación se basa en la reacción y en la respuesta a esa reacción. Así que, cambiando nuestras propias reacciones, tanto interna como externamente, lograrermos que las personas difíciles reaccionen a su vez de forma distinta (aunque sólo sea temporalmente).
A veces tendremos que ser bastante hábiles a la hora de hablar a estas personas. Aunque podamos desahogarnos y gritarle a un hermano o hermana, es muy probable que tengamos problemas si reaccionamos del mismo modo con nuestro jefe. Gritar no es una buena forma de manejar situaciones ni siquiera con la familia, pero al menos no perderemos el trabajo.
Cada uno reacciona de una forma diferente con las personas problemáticas, porque todos partimos de un punto distinto. No hay dos personas que se vean a sí mismas de la misma manera, una puede estar calmada y serena, otra demasiado segura de si misma, mientras que otra puede padecer de baja autoestima. Es muy fácil sentirse herido, desvalorizado y desmoralizado por las palabras y las acciones de los demás; de hecho, eso es lo que pretenden y lo que les otorga su poder. No obstante, si permite que le hieran está dejando que le ganen y eso no es bueno ni para usted ni para la siguiente desafortunada víctima. La forma de superar las dificultades que van surgiendo es ser más inteligente que esas personas e influir en sus respuestas. Con frecuencia, podrá hacerlo sin que ni tan siquiera se den cuente de ello.
Ver Manual completo en:
http://www.inteligencia-emocional.org/cursos-gratis/como-tratar-personas-dificiles/index.htm
marzo 23, 2009
Control emocional: las quejas

¿Se queja constantemente?
Podría contestar: ‘¿Por qué no habría de quejarme? Tengo quejas muy legítimas. ¿Por qué no habrían de compartirlas conmigo mis compañeros de trabajo?’
Tiene razón. Tiene todo el derecho de quejarse, aunque, en ese caso, sería mejor que se olvidara de las buenas relaciones Es mejor desarrollar relaciones favorables con la gente que lo/a rodea. Quejarse arruina las relaciones, no las mejora.
El eterno quejoso tendrá problemas de imagen. Las personas se apartan de él. Tienden a evitar su compañía.
¿Cuál es la diferencia entre una queja y un problema?
QUEJA: ‘Oh, Dios mío, otra vez tengo un dolor de cabeza mortal!’ (Gemido).
Problema: ‘Tengo otra vez un dolor de cabeza mortal. ¿Qué te parece que debería hacer?’
QUEJA: ‘¡Diablos, hoy mi jefe empezó a despotricar y gritar otra vez!’
Problema: ‘Me pregunto qué puedo hacer para lograr que mi jefe deje de despotricar y gritar’.
QUEJA: ‘¡Por què, oh, POR QUÉ no puedo lograr que alguien haga algo bien, aunque sea una vez!’
Problema: ‘¿Cree que tengo algún problema para comunicarme con la gente? No puedo lograr que hagan nada bien’.
¿Ve la diferencia? Cuando nos quejamos, expresamos nuestra desaprobación al mundo, y esperamos que todos escuchen nuestra diatriba, que nos comprendan y que cariñosamente nos palmeen en la mano diciendo: ‘No te preocupes, todo se arreglará’.
REGLAS.
1) NO. Nunca se queje.
2) Si algo se puede arreglar, arréglelo, o ponga en marcha los mecanismos para mejorar la situación.
3) No simpatice con los quejosos. Evite a los llorones en la oficina.
4) Encuentre formas constructivas para expresar su insatisfacción.
5) Si cae en una queja, deténgase. Piense en su imagen. Repare el daño.
6) Si se trata de una queja legítima, plantéela como un problema y pida a su compañero/a ayuda para resolverlo.
Tiene razón. Tiene todo el derecho de quejarse, aunque, en ese caso, sería mejor que se olvidara de las buenas relaciones Es mejor desarrollar relaciones favorables con la gente que lo/a rodea. Quejarse arruina las relaciones, no las mejora.
El eterno quejoso tendrá problemas de imagen. Las personas se apartan de él. Tienden a evitar su compañía.
¿Cuál es la diferencia entre una queja y un problema?
QUEJA: ‘Oh, Dios mío, otra vez tengo un dolor de cabeza mortal!’ (Gemido).
Problema: ‘Tengo otra vez un dolor de cabeza mortal. ¿Qué te parece que debería hacer?’
QUEJA: ‘¡Diablos, hoy mi jefe empezó a despotricar y gritar otra vez!’
Problema: ‘Me pregunto qué puedo hacer para lograr que mi jefe deje de despotricar y gritar’.
QUEJA: ‘¡Por què, oh, POR QUÉ no puedo lograr que alguien haga algo bien, aunque sea una vez!’
Problema: ‘¿Cree que tengo algún problema para comunicarme con la gente? No puedo lograr que hagan nada bien’.
¿Ve la diferencia? Cuando nos quejamos, expresamos nuestra desaprobación al mundo, y esperamos que todos escuchen nuestra diatriba, que nos comprendan y que cariñosamente nos palmeen en la mano diciendo: ‘No te preocupes, todo se arreglará’.
REGLAS.
1) NO. Nunca se queje.
2) Si algo se puede arreglar, arréglelo, o ponga en marcha los mecanismos para mejorar la situación.
3) No simpatice con los quejosos. Evite a los llorones en la oficina.
4) Encuentre formas constructivas para expresar su insatisfacción.
5) Si cae en una queja, deténgase. Piense en su imagen. Repare el daño.
6) Si se trata de una queja legítima, plantéela como un problema y pida a su compañero/a ayuda para resolverlo.
Ejercicio: Registrar las emociones por escrito

Cuando se comienzan a registrar los sentimientos, se obliga a la mente a que actúe con más precisión. Y de la niebla deforme de nuestra infelicidad comienzan a surgir los problemas específicos. De la misma manera en que ajustamos el dial de una radio hasta que obtenemos una señal clara, así también ajustamos nuestra verdadera personalidad cuando expresamos los sentimientos con palabras.
Las emociones como medio de comunicación
Aunque no hablemos de nuestras emociones, la mayoría de las veces las personas de nuestro entorno saben con exactitud cómo nos sentimos. Eso se debe a que las emociones y los estados de ánimo básicos se manifiestan en la expresión del rostro, en la actitud corporal, en el tono de la voz y en los gestos.
Las reacciones fisiológicas y el comportamiento expresivo en caso de miedo, indignación, tristeza, alegría y rechazo son parecidos en todas las culturas. Desencadenan en el otro reacciones emocionales involuntarias iguales o complementarias.
La correcta interpretación de este tipo de señales presupone un cerebro emocional intacto. Los pacientes con determinadas lesiones cerebrales ya no están en situaciones de distinguir las diferentes expresiones faciales y de descifrar su significado emocional.
Las reacciones fisiológicas y el comportamiento expresivo en caso de miedo, indignación, tristeza, alegría y rechazo son parecidos en todas las culturas. Desencadenan en el otro reacciones emocionales involuntarias iguales o complementarias.
La correcta interpretación de este tipo de señales presupone un cerebro emocional intacto. Los pacientes con determinadas lesiones cerebrales ya no están en situaciones de distinguir las diferentes expresiones faciales y de descifrar su significado emocional.
marzo 20, 2009
EL SISTEMA INMUNOLÓGICO Y LAS EMOCIONES

Inteligencia Emocional en la Salud
Cuando los psiconeurólogos quisieron probar sus tesis con personas antes que con roedores, se centraron en individuos que habían soportado acontecimientos intensamente angustiosos, tales como astronautas al acabar su misión, sobrevivientes a un experimento de insomnio y ruido durante setenta y siete horas, y hombres y mujeres que habían enviudado recientemente. Como se esperaba, todos esos grupos evidenciaron una función inmunológica deprimida como resultado de lo que habían vivido.
Numerosos estudios, desde entonces, han mostrado repetidamente que el poder de lucha del sistema inmunológico, medido directamente por criterios como la presencia de anticuerpos en la saliva, e indirectamente por la evidencia de infecciones, está claramente relacionado con las reacciones a los acontecimientos de la vida diaria. Aquí van algunos ejemplos de las muchas interrelaciones descubiertas:
A las personas que han perdido confianza en sí mismas y acusan una falta de control, se les han medido menores índices de producción de las células que atacan a los microbios invasores.
Las personas que se sienten felices tienen en su saliva factores inmunizadores más fuertes que quienes se sienten infelices.
Justo antes de los exámenes, los estudiantes sufren ataques de anginas y faringitis, porque las bacterias pueden derrotar a las agotadas células que han de luchar contra la infección.
Las personas que lloran por la pérdida de un ser querido también ven afectado su sistema inmunológico.
Los estudiantes que no pueden hacer frente a las situaciones adversas tienen muchas menos células defensoras que aquellos que sí pueden.
Los trabajadores que creen que no tienen control sobre el ritmo y las condiciones de su trabajo tienen un mayor nivel de hormonas de estrés y una disminución de la efectividad de su sistema inmunológico.
Cuando los psiconeurólogos quisieron probar sus tesis con personas antes que con roedores, se centraron en individuos que habían soportado acontecimientos intensamente angustiosos, tales como astronautas al acabar su misión, sobrevivientes a un experimento de insomnio y ruido durante setenta y siete horas, y hombres y mujeres que habían enviudado recientemente. Como se esperaba, todos esos grupos evidenciaron una función inmunológica deprimida como resultado de lo que habían vivido.
Numerosos estudios, desde entonces, han mostrado repetidamente que el poder de lucha del sistema inmunológico, medido directamente por criterios como la presencia de anticuerpos en la saliva, e indirectamente por la evidencia de infecciones, está claramente relacionado con las reacciones a los acontecimientos de la vida diaria. Aquí van algunos ejemplos de las muchas interrelaciones descubiertas:
A las personas que han perdido confianza en sí mismas y acusan una falta de control, se les han medido menores índices de producción de las células que atacan a los microbios invasores.
Las personas que se sienten felices tienen en su saliva factores inmunizadores más fuertes que quienes se sienten infelices.
Justo antes de los exámenes, los estudiantes sufren ataques de anginas y faringitis, porque las bacterias pueden derrotar a las agotadas células que han de luchar contra la infección.
Las personas que lloran por la pérdida de un ser querido también ven afectado su sistema inmunológico.
Los estudiantes que no pueden hacer frente a las situaciones adversas tienen muchas menos células defensoras que aquellos que sí pueden.
Los trabajadores que creen que no tienen control sobre el ritmo y las condiciones de su trabajo tienen un mayor nivel de hormonas de estrés y una disminución de la efectividad de su sistema inmunológico.
La evidencia es clara: cuando eres infeliz, o te sientes sitiado, o preocupado por lo que pueda ocurrir en el trabajo, estás minando la capacidad de lucha de tu sistema inmunológico.
Lo que también deja claro la investigación, sin embargo, es que tienes diversas opciones para responder a los factores estresantes. Puedes volverte hacia ti mismo. Puedes quejarte a tus jefes y a otros a quienes hagas responsables de lo que ocurre en el trabajo. O puedes buscar estrategias para encontrar las posibles oportunidades que se presenten, por qué no, en los problemas a los que te enfrentas. Este último método es el que con mayor propiedad puede mantener tu sistema inmunológico en perfecto funcionamiento.
El trauma de una crisis

“Esto también pasará”
Ante una crisis pretendemos mucho más que el alivio o la curación.
Ante una crisis pretendemos mucho más que el alivio o la curación.
Muchas veces ha sido dificilísimo expresar esta verdad psicológica sin que parezca ofensivo a alguien que está sufriendo el trauma de una crisis. Casi nadie quiere “crecer” ni “superar”: queremos que nuestra hija vuelva a vivir, que nuestro cónyuge regrese a casa, que nuestro jefe nos dé otra oportunidad, que el médico diga que cometió un error...
En otras palabras: deseamos lo que perdimos, no algo nuevo, por más atractivo que sea.
Este hecho real y esperanzado inherente a la crisis es lo que llamamos “el factor fénix”. El fénix de la mitología era un ave extraordinaria que vivía mil años y moría entre las llamas. Al quemarse la pira funeraria, el fénix sufría una transformación mágica: en lugar de consumirse, se levantaba de las llamas, renacido, más bello que nunca, para vivir otros mil años.
Es verdad que la crisis puede conducir al desastre, pero también puede hacerlo hacia el renacimiento y el desarrollo personal. ¿Qué es lo que hace que una crisis cause gran daño inmediato o problemas psicológicos mediatos pero también que conduzca al renacimiento, el desarrollo y la madurez?
La diferencia radica en saber cómo capitalizar positivamente una crisis, en controlar el acontecimiento y encauzarlo e manera que sirva para el desarrollo. El factor fénix está presente en toda situación crítica, pero hay que saber cómo usarlo.
No sólo puede hacerse: usted puede hacerlo. Quizá no en forma simple e indolora, pero con la comprensión de la naturaleza de la crisis y el conocimiento de las técnicas que lo ayuden, usted puede lograr que la crisis no sólo no le hago daño sino que lo mejore. Como el ave fénix, usted puede resurgir de las cenizas y volver a vivir; puede renacer más fuerte, más maduro, con mayor control sobre su vida del que creyó posible.
LA BOMBA DE LA CRISIS
La crisis es una bomba que explota en su vida y la destroza. Más científicamente, la crisis es un estado de extrema alteración emocional instigada por algún acontecimiento terrible.
El caos, la desesperación y el dolor no se materializan de la nada; los produce una experiencia determinada, ya sea la pérdida de una persona querida, ser despedido del trabajo, saber que se tiene cáncer o mudarse del sur al norte.
Algunos acontecimientos son universalmente devastadores y casi siempre ocasionan una crisis. La muerte de un hijo, por ejemplo.
Otras experiencias son más sutiles. El acontecimiento desencadenante puede ser de importancia relativamente pequeña, pero sumado a otras situaciones productoras de estrés, ocasiona la crisis.
La gota de agua...
Un hecho real es que la crisis siempre está originada por un acontecimiento: repentino y grave (como la violación, una muerte inesperada, un desastre natural) o sutil (como cumplir cuarenta años, mudarse a otra ciudad, cambiar de empleo).
Los acontecimientos que ocasionan crisis pertenecen a tres categorías:
1. Puede ser una pérdida de algo o de alguien. Si mi hijo muere, mi esposa me abandona, se nota la pérdida física. Pero también puede perderse la autoestima o el sueño de toda la vida o alguna posesión intangible.
2. El acontecimiento puede ser una amenaza al orden establecido en nuestra vida. Ser despedido de un empleo importante puede amenazar un estilo de vida en el que se acostumbra tener gustos caros y podría, ese suceso, desencadenar una crisis.
3· El suceso puede representar un desafío para el cual no estamos preparados. Y eso explica por qué hay acontecimientos positivos que resultan potenciales productores de crisis.
Para comprender una crisis usted debe buscar más allá del acontecimiento desencadenante para saber qué significado tiene para usted, para determinar cómo lo percibe:1.¿Es una amenaza? 2.¿Representa una pérdida? 3.¿Es un desafío para hacer frente al cual usted no está preparado?
La crisis se resuelve de alguna de estas tres formas: muerte, debilitamiento o crecimiento.
marzo 17, 2009
APRENDER SOBRE NUESTRAS EMOCIONES

Esta nota está en el index de nuestra página web y queremos compartirlos con los lectores del blog:
Si nuestro pasado hubiese sido diferente, habríamos observado a nuestro padre escuchando en forma satisfactoria y afectuosa a nuestra madre cuando le expresaba sus frustraciones y decepciones.
Habríamos observado a nuestra madre confiando en nuestro padre y compartiendo sus sentimientos abiertamente, sin desaprobarlo y sin echarle culpas.
Habríamos experimentado el hecho de ver que una persona podría sentirse perturbada sin rechazar a nadie con desconfianza, manipulación emocional, desaprobación, prevención, condescendencia o frialdad.
A lo largo de nuestros años de crecimiento habríamos estado gradualmente en condiciones de dominar nuestras emociones del mismo modo en que dominábamos la facultad de caminar o las matemáticas. Habría sido una habilidad aprendida como caminar, saltar, cantar, leer y efectuar el balance de nuestra chequera.
Pero no sucedió así para la mayoría de nosotros. Por el contrario, pasamos años –los primeros de nuestra vida, cruciales para nuestra educación intelectual y emocional- aprendiendo a comunicarnos insatisfactoriamente y a ignorar, manejar mal o reprimir nuestras emociones.
Por el hecho de que carecemos de educación para comunicar nuestros sentimientos, nuestras relaciones no alcanzan el máximo potencial de armonía y sinergia que podrían alcanzar.
Para poder entender hasta qué punto resulta esto difícil, considere sus respuestas a las siguientes preguntas:
1. Cuando se siente enojado o resentido, ¿cómo expresa amor si, mientras usted estaba creciendo, sus padres o bien discutían o bien evitaban conscientemente la discusión?
2. ¿Cómo logra que sus hijos lo escuchen sin gritar ni castigarlos, si sus padres gritaban y lo castigaban para mantener el orden?
3. ¿Cómo pide más apoyo si, aun siendo niño, usted se sintió permanentemente desatendido y decepcionado?
4. ¿Cómo se abre y comparte sus sentimientos si teme ser rechazado?
5. ¿Cómo le habla a su pareja si sus sentimientos dicen “te odio”?
6. ¿Cómo dice “lo lamento” si, de niño, usted era castigado por cometer errores?
7. ¿Cómo puede admitir sus errores si le teme al castigo y al rechazo?
8. ¿Cómo puede mostrar sus sentimientos si, de niño, usted era permanentemente rechazados o juzgado por sentirse perturbado o por llorar?
9. ¿Cómo se supone que usted pida lo que quiere si, de niño, lo hacían sentir mal por querer más?
10. ¿Cómo se supone siquiera que sepa lo que está sintiendo si sus padres no tenían el tiempo, la paciencia o la sabiduría para preguntarle cómo se sentía o qué era lo que lo molestaba?
11. ¿Cómo puede aceptar las imperfecciones de su pareja si, de niño, usted sentía que debía ser perfecto para merecer amor?
12. ¿Cómo puede escuchar los sentimientos de dolor de su pareja si nadie escuchaba los suyos?
13. ¿Cómo puede perdonar si usted no era perdonado?
14. ¿Cómo se supone que usted llore y alivie su dolor y su pesar si, de niño, le decían siempre ‘No llores’ o ¿Cuándo vas a crecer?’
15. ¿Cómo puede escuchar la decepción de su pareja si, de niño, lo hacían sentir responsable por el dolor de su madre mucho antes de que pudiera comprender que usted NO era responsable?
16. ¿Cómo puede escuchar la ira de su pareja si, de niño, su madre o su padre le adosaban a usted sus frustraciones a través de gritos y exigencias?
17. ¿Cómo se abre y confía en su pareja, si las primeras personas en las que confió con su inocencia lo traicionaron de alguna manera?
18. ¿Cómo se supone que puede comunicar sus sentimientos en forma respetuosa y afectuosa si no ha tenido la práctica de dieciocho años sin la amenaza de ser rechazado o abandonado?
La respuesta a estas dieciocho preguntas es la misma: es posible aprender sobre nuestras emociones, desarrollar nuestro cociente emocional, pero tenemos que trabajar para ello.
Dr. John Gray
marzo 12, 2009
Tips: Puntos de vista divergentes
Tips Comunicación eficaz:
Si usted no esta de acuerdo con la posición de otra persona en un tema, aprecie su razonamiento. Puede reconocer las razones que lo mueven a ver el mundo como lo hace.
Podría por ejemplo, estar motivado por sentimientos fuertes, una convicción apasionada o un argumento persuasivo.
Si usted no esta de acuerdo con la posición de otra persona en un tema, aprecie su razonamiento. Puede reconocer las razones que lo mueven a ver el mundo como lo hace.
Podría por ejemplo, estar motivado por sentimientos fuertes, una convicción apasionada o un argumento persuasivo.
enero 30, 2009
Test sobre empatía ¿AL RESCATE?
Lo que no es empatíaSituación: Encontró a alguien desprevenido expresando una emoción fuerte y dolorosa.
¿Escuchó con todo su cuerpo para averiguar lo que la otra persona realmente quería y necesitaba?
¿Fue capaz de permanecer callado, externa e internamente mientras esperaba una reacción física? ¿O se precipitó al rescate:
· ofreciendo un consejo improvisado?
· tratando de convencer a la persona de que “realmente no es para tanto”?
· diciendo a la persona que no debería sentirse de ese modo?
· haciendo una broma?
· cambiando de tema o sugiriendo una diversión?
Si su reacción instintiva fue hacer algo para impedir que la persona se sintiera de ese modo, la única persona a la trataba de rescatar era a sí misma. Esto no es empatía. Si su propio dolor era tan fuerte que no sabía que hacer para ayudar, probablemente nadaba en simpatía, no en empatía.
· ofreciendo un consejo improvisado?
· tratando de convencer a la persona de que “realmente no es para tanto”?
· diciendo a la persona que no debería sentirse de ese modo?
· haciendo una broma?
· cambiando de tema o sugiriendo una diversión?
Si su reacción instintiva fue hacer algo para impedir que la persona se sintiera de ese modo, la única persona a la trataba de rescatar era a sí misma. Esto no es empatía. Si su propio dolor era tan fuerte que no sabía que hacer para ayudar, probablemente nadaba en simpatía, no en empatía.
del curso on line de inteligencia emocional
http://www.inteligencia-emocional.org/curso/index.htm
http://www.inteligencia-emocional.org/curso/index.htm
Habilidades Sociales
Reportaje a Abel Cortese en la Revista "Nueva"¿A qué llamamos habilidad social?
Las habilidades sociales son un conjunto de destrezas (como persuasión, liderazgo, capacidad de trabajo en equipo, tolerancia, etc.) que nos permiten relacionarnos de la mejor manera posible con otra u otras personas.
¿Cuáles son éstas? ¿Podría ejemplificar?
Entre las habilidades sociales más importantes podemos mencionar las capacidades de:
1) Liderar a otras personas
2) Motivar a un grupo para que alcance objetivos específicos
3) Escuchar y entender a otra u otras personas
4) Persuadir a otros seres humanos para que hagan algo que es necesario hacer o algo que queremos que hagan
5) Conciliar, negociar o mediar en procesos conflictivos
6) Agradar, cautivar o seducir a otra u otras personas, tanto en la vida afectiva como en la profesional
¿En qué se diferenciará una persona que tenga habilidades sociales con respecto a una que no las tenga?
La mayoría de los deseos, sueños u objetivos que nos proponemos en la vida, dependen de la participación de otras personas. Las competencias sociales son cruciales, por lo tanto, para alcanzar o concretar esos deseos u objetivos.
En la vida afectiva, las habilidades sociales complementan el amor que se siente en la pareja, o en la amistad, haciendo que cada una de las interacciones sea lo más simple, transparente y 'ecológica' posible.
El gran psicólogo Eric Berne escribió, justamente, un libro llamado: 'Con el Amor no Basta', elocuente expresión que alude a la necesidad imperiosa, en la vida afectiva, de aprender habilidades sociales. Y esto es, obviamente, aún más crucial en la vida profesional y laboral.
¿Por qué son tan importantes las habilidades sociales? ¿Por qué cobraron tanta importancia en la actualidad?
Las habilidades sociales han sido ponderadas desde el principio de los tiempos, en los textos de los psicólogos y pensadores antiguos. Hoy se han vuelvo más importante aún debido a las complejidades de la vida contemporánea, tanto en el aspecto personal (estrés, conflictos y malentendidos, desacuerdos, etc.), como en la vida organizacional (hipercompetencia, excelencia en el servicio al cliente, liderazgo de alta calidad, etc.)
¿Se aprenden las habilidades sociales? ¿Cómo?
Las habilidades sociales se aprenden, enseñarlas es justamente uno de los propósitos de la Inteligencia Emocional. Existen principios, técnicas y herramientas que permiten re-educar nuestras percepciones, creencias, supuestos, etc., para reaccionar y comportarnos de diferente manera cada vez que entendemos o comprobamos que nuestras actuales actitudes no conducen a los resultados que buscamos.
¿Quién las debe enseñar?
Las deberían enseñar todos los docentes, todos los líderes, todos los psicólogos, y en general todos los profesionales que pueden aportar, a otros seres humanos, técnicas y principios que permiten vivir mejor (en armonía, con comprensión y entendimiento, buscando acuerdos constructivos), tanto en la esfera personal como en la colectiva (lo que incluye desde desde una organización barrial hasta un conjunto de países).
enero 13, 2009
La ciencia también explica cómo ser feliz

El altruismo y dormir más están entre las principales causas
Resulta que la búsqueda de la felicidad, del sentimiento de satisfacción personal, ya no es cosa de gurús que dan consejos, sino que ha entrado de lleno en el ámbito de las ciencias. Y algunos de sus hallazgos son sorprendentes.
Muestran, por ejemplo, que hay más felicidad en el altruismo que en el hedonismo, y en dormir más cada día que en comprarse un coche nuevo.
También se sabe que cada uno de nosotros tiene una felicidad basal, dependiente de los propios genes pero no por ello marcada a fuego: es posible manipularla... siempre que se descubran los comandos correctos.
Resulta que la búsqueda de la felicidad, del sentimiento de satisfacción personal, ya no es cosa de gurús que dan consejos, sino que ha entrado de lleno en el ámbito de las ciencias. Y algunos de sus hallazgos son sorprendentes.
Muestran, por ejemplo, que hay más felicidad en el altruismo que en el hedonismo, y en dormir más cada día que en comprarse un coche nuevo.
También se sabe que cada uno de nosotros tiene una felicidad basal, dependiente de los propios genes pero no por ello marcada a fuego: es posible manipularla... siempre que se descubran los comandos correctos.
Desde 2006 hasta ahora, la felicidad ha protagonizado más de 27.300 artículos científicos. Ahora hay un Journal of Happiness Studies (Revista de estudios sobre la felicidad) incluido en el sistema de citas científicas, y una World Database of Happiness, o base de datos mundial, que recopila información al respecto.
La Unión Europea acaba de financiar el proyecto Happiness, una investigación que durará tres años y analizará cómo influyen las condiciones ambientales -desde el clima y la polución hasta la disponibilidad de servicios educativos o de salud- en el bienestar subjetivo, uno de los sinónimos técnicos de felicidad de los europeos.
La Unión Europea acaba de financiar el proyecto Happiness, una investigación que durará tres años y analizará cómo influyen las condiciones ambientales -desde el clima y la polución hasta la disponibilidad de servicios educativos o de salud- en el bienestar subjetivo, uno de los sinónimos técnicos de felicidad de los europeos.
Así pues, ¿cómo se mide la felicidad? Una primera respuesta parece obvia: preguntando a los principales interesados. Las prestigiosas encuestas del European Social Survey (ESS), que se hacen desde 2001, incluyen la pregunta: "¿Cómo es usted de feliz?". Hay otras encuestas similares: el Eurobarómetro y sus equivalentes en otros continentes, o el World Values Survey (WVS), con datos de más de 50 países desde principios de los ochenta.
Los resultados de estas encuestas pintan grosso modo el siguiente panorama.
Los resultados de estas encuestas pintan grosso modo el siguiente panorama.
En los países ricos se es más feliz que en los pobres. Bien. Pero superado un nivel mínimo de riqueza, dinero y felicidad se desacoplan: aunque la capacidad adquisitiva se multiplique, el sentimiento de bienestar apenas varía.
Inglehart y otros autores lo atribuyen a la mejor calidad de vida en países que empiezan a salir de la pobreza y a la extensión de la democracia, supuestamente asociada a más libertad personal.
Inglehart y otros autores lo atribuyen a la mejor calidad de vida en países que empiezan a salir de la pobreza y a la extensión de la democracia, supuestamente asociada a más libertad personal.
En general, hay coincidencia en que son más felices los jóvenes y los jubilados. Un reciente estudio del Instituto Nacional de Estadística francés (Insee), con encuestas realizadas después de 1975, revela que, tras un bache en torno a los cuarenta años, la felicidad "remonta y alcanza su apogeo durante los sesenta", independientemente del estado civil o el nivel de renta.
Otro resultado antiintuitivo: genera más felicidad gastar dinero en los demás que en uno mismo. Lo demostró un trabajo de Elizabeth W. Dunn, de la Universidad British Columbia, en el que se daba dinero a voluntarios, se les instruía sobre cómo gastarlo y se medía después su grado de satisfacción personal.
Este resultado coincide con otros en que la mayor felicidad se correlaciona con acciones de ayuda a los demás.
Este resultado coincide con otros en que la mayor felicidad se correlaciona con acciones de ayuda a los demás.
El altruismo, concluyen los investigadores, pone sobre la pista de la felicidad mucho más que la búsqueda del placer.
DIARIO "lA NACIÓN"
DIARIO "EL PAÍS" DE ESPAÑA
enero 09, 2009
SENTIMIENTOS QUE INDICAN MALESTAR EMOCIONAL (en una empresa)
SENTIMIENTOS QUE INDICAN MALESTAR EMOCIONAL INDIVIDUAL EN UNA EMPRESAInseguridad.
Indecisión.
Ausentismo laboral injustificado.
Incumplimiento del horario de trabajo.
Retrasos constantes en la entrega de las tareas encomendadas.
Falta de resolución frente a tareas específicas.
Discusiones frecuentes con los compañeros.
Disminución de la productividad.
Pasividad en las reuniones.
Tendencia a trabajar aislado.
Expresión habitual de emociones propias de la afectividad negativa.
Somatízadón física del malestar: dolor, trastornos gastrointestinales, etc.
Indecisión.
Ausentismo laboral injustificado.
Incumplimiento del horario de trabajo.
Retrasos constantes en la entrega de las tareas encomendadas.
Falta de resolución frente a tareas específicas.
Discusiones frecuentes con los compañeros.
Disminución de la productividad.
Pasividad en las reuniones.
Tendencia a trabajar aislado.
Expresión habitual de emociones propias de la afectividad negativa.
Somatízadón física del malestar: dolor, trastornos gastrointestinales, etc.
SIGNOS DE MALESTAR EMOCIONAL COLECTIVO EN EL LUGAR DE TRABAJO
Ausencia de autocontrol en las tareas del día a día.
Ausencia de comunicación interna.
Manifestaciones no verbales de descontento.
Quejas frecuentes.
Ausencia de carrera profesional definida.
Disputas entre compañeros.
Inconsistencias entre el trabajo a realizar y la misión, visión y valores, de la empresa.
Evaluaciones poco fiables o inconsistentes de las tareas realizadas.
Sentirse poco estimado profesionalmente.
Recambio continuo de trabajadores.
Precariedad laboral.
Dificultades para conciliar vida laboral y familiar.
Dirección ambigua.
Ausencia de feed-back sobre los trabajos realizados.
Ausencia de comunicación interna.
Manifestaciones no verbales de descontento.
Quejas frecuentes.
Ausencia de carrera profesional definida.
Disputas entre compañeros.
Inconsistencias entre el trabajo a realizar y la misión, visión y valores, de la empresa.
Evaluaciones poco fiables o inconsistentes de las tareas realizadas.
Sentirse poco estimado profesionalmente.
Recambio continuo de trabajadores.
Precariedad laboral.
Dificultades para conciliar vida laboral y familiar.
Dirección ambigua.
Ausencia de feed-back sobre los trabajos realizados.
Motivación
Tips del libro "Liderazgo afectivo"
El liderazgo afectivo consiste en gestionar las expectativas de los diferentes actores sociales, accionistas, propietarios, patrocinadores, ciudadanos, trabajadores, clientes, usuarios, consumidores, y proveedores, que interactúan entre sí en un ámbito profesional, previniendo el desarrollo de sentimientos negativos.
La gestión de las expectativas requiere ofrecer certezas, determinar los límites de la tolerancia a la ambiguedad, definir las incertidumbres y transmitir confianza a las personas con las que se interactúa.
1. Las personas y los grupos sienten emociones que les acompañan a su lugar de trabajo y, por lo tanto, necesitan sentirse estimados profesionalmente.
2. Las relaciones profesionales son relaciones entre personas.
3. Las personas y los grupos precisan de la existencia de confianza para reforzar y consolidar su nivel de autoestima, la confianza en sí mismos y la obtención de la estima y el reconocimiento de los demás.
4. Las organizaciones con elevado capital emocional son confiables, es decir, inspiran confianza para ser estimadas por sus miembros y por las personas que se relacionan con ellas.
5. Las organizaciones confiables son previsibles, ya que tienen bien definidos los límites de tolerancia a la ambigüedad.
La gestión de las expectativas requiere ofrecer certezas, determinar los límites de la tolerancia a la ambiguedad, definir las incertidumbres y transmitir confianza a las personas con las que se interactúa.
1. Las personas y los grupos sienten emociones que les acompañan a su lugar de trabajo y, por lo tanto, necesitan sentirse estimados profesionalmente.
2. Las relaciones profesionales son relaciones entre personas.
3. Las personas y los grupos precisan de la existencia de confianza para reforzar y consolidar su nivel de autoestima, la confianza en sí mismos y la obtención de la estima y el reconocimiento de los demás.
4. Las organizaciones con elevado capital emocional son confiables, es decir, inspiran confianza para ser estimadas por sus miembros y por las personas que se relacionan con ellas.
5. Las organizaciones confiables son previsibles, ya que tienen bien definidos los límites de tolerancia a la ambigüedad.
Libro recomendado
diciembre 06, 2008
Las emociones son contagiosas- Video alegre
CÓMO LOS SENTIMIENTOS PASAN DE PERSONA A PERSONA
En virtud del principio de resonancia, las emociones de una persona no sólo son sentidas sino también captadas por otras. Existe contagio emocional. Este es generalmente inconsciente y puede ocurrir en una fracción de segundo.
Por ejemplo, si se le acerca un individuo con ánimo abatido, usted súbitamente también se siente deprimido; pero si el otro viene entusiasta y vibrante, usted se contagia de ese estado emocional. Esto subraya que uno de los fundamentos de la inteligencia emocional es manejar su nivel de energía: cuando uno está tenso y cansado, los problemas y obstáculos le parecen más grandes de lo que son y además uno es más susceptible de ser ‘infectado’ por la depresión anímica de otros. Por el contrario, si renueva sus energías y logra mantenerse tranquilo y alerta, este estado emocional le comunica ‘inmunidad’ natural y puede también contribuir a que los demás se sientan menos agitados y mejore su estado de ánimo.
¿Lo deprime el solo hecho de estar cerca de ciertas personas? Tal vez no sepa por qué pero lo siente desde lejos. Son personas que tienen la manía de describir problema tras problema, agrandando las cosas triviales, exagerando y quejándose, con muestras de autocompasión y de ser siempre víctimas y mártires, tal vez con acompañamiento de suspiros y quejidos. Esta conducta la han llamado varios investigadores ‘descarga en cadena’, observando que la persona descarga o acumula una serie de problemas sobre la cabeza del que la escucha. Esto es cosas muy distinta de franquearse con los demás, acto en el cual uno expresa con franqueza, con oportunidad y en debida forma, lo que piensa sobre una cuestión, idea, circunstancia o experiencia.
Les recomendamos contagiarse la alegría de este video genial:
En virtud del principio de resonancia, las emociones de una persona no sólo son sentidas sino también captadas por otras. Existe contagio emocional. Este es generalmente inconsciente y puede ocurrir en una fracción de segundo.
Por ejemplo, si se le acerca un individuo con ánimo abatido, usted súbitamente también se siente deprimido; pero si el otro viene entusiasta y vibrante, usted se contagia de ese estado emocional. Esto subraya que uno de los fundamentos de la inteligencia emocional es manejar su nivel de energía: cuando uno está tenso y cansado, los problemas y obstáculos le parecen más grandes de lo que son y además uno es más susceptible de ser ‘infectado’ por la depresión anímica de otros. Por el contrario, si renueva sus energías y logra mantenerse tranquilo y alerta, este estado emocional le comunica ‘inmunidad’ natural y puede también contribuir a que los demás se sientan menos agitados y mejore su estado de ánimo.
¿Lo deprime el solo hecho de estar cerca de ciertas personas? Tal vez no sepa por qué pero lo siente desde lejos. Son personas que tienen la manía de describir problema tras problema, agrandando las cosas triviales, exagerando y quejándose, con muestras de autocompasión y de ser siempre víctimas y mártires, tal vez con acompañamiento de suspiros y quejidos. Esta conducta la han llamado varios investigadores ‘descarga en cadena’, observando que la persona descarga o acumula una serie de problemas sobre la cabeza del que la escucha. Esto es cosas muy distinta de franquearse con los demás, acto en el cual uno expresa con franqueza, con oportunidad y en debida forma, lo que piensa sobre una cuestión, idea, circunstancia o experiencia.
Les recomendamos contagiarse la alegría de este video genial:
diciembre 05, 2008
Emociones destructivas
Y cómo comprenderlas y dominarlas En la medida en que las emociones negativas se adueñan poco a poco de la mente acaban transformándose en estados de ánimo y, a la postre, en rasgos temperamentales, Por ello, que debemos comenzar trabajando con las emociones, algo que podernos hacer de modos y en niveles diferentes que bien podríamos subdividir en principiante, intermedio y avanzado.
"El primer modo de evitar las consecuencias negativas de las emociones destructivas que aportan infelicidad tanto a los demás como a nosotros mismos es la utilización de antídotos. Cada emoción posee su propio antídoto. No podemos experimentar al mismo tiempo amor y odio hacia el mismo objeto. Por ello decirnos que el amor es el antídoto directo del odio. Asimismo, uno puede contemplar los aspectos desagradables de un objeto de deseo compulsivo y tratar de hacer una valoración más objetiva. En lo que respecta a la ignorancia o falta de discernimiento, debemos tratar de perfeccionar nuestra comprensión de lo que hay que conseguir y evitar. En el caso de la envidia, uno debe tratar de alegrarse de las cualidades ajenas y. en el del orgullo, apreciar los logros de los demás, abrir los ojos a nuestros propios defectos y cultivar la humildad.
"Este proceso sugiere la existencia de tantos antídotos como emociones negativas. En el siguiente paso -el nivel intermedio- debemos ver si existe un antídoto común a todas ellas. Este antídoto sólo puede encontrarse en la meditación, en la investigación de la naturaleza última de las emociones negativas, en cuyo caso descubrirnos que todas ellas carecen de solidez intrínseca, en perfecta consonancia con lo que el budismo denomina vacuidad. No es que súbitamente se desvanezcan en la nada, sino que sólo se revelan más insubstanciales de lo que a simple vista parecían.
"Este proceso permite desarticular la aparente solidez de las emociones negativas. Este antídoto -la realización de su naturaleza vacía- actúa sobre todas las emociones ya que, aunque se manifiestan de formas muy diversas, todas ellas carecen de existencia independiente.
"El último modo -que es también el más arriesgado- no consiste en neutralizar las emociones ni en descubrir su naturaleza vacía, sino en transformarlas y utilizarlas como catalizadores para sustraernos de su influencia. Es como alguien que cae al mar y se sirve del agua para alcanzar a nado la orilla.
del libro "Emociones destructivas" de Daniel Goleman
Defender la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar y también de la alegría.
Mario Benedetti
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