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marzo 01, 2011

Ejercicio Práctico de Inteligencia Emocional en el Colegio

La capacidad que tengan los adolescentes de discriminar emociones, expresarlas de una manera adecuada y nombrarlas con la palabra precisa va a determinar la capacidad para manejar un estado afectivo ante cada situación y conocer las causas y consecuencias del mismo.

Para desarrollar la percepción de emociones "se puede trabajar con imágenes o vídeos sin voz para que identifiquen qué emoción está expresando el personaje con las manos, la cara, la posición del cuerpo, qué cosas está queriendo expresar, qué cosa creen que les está pasando a cada personaje aunque no lo manifiesten abiertamente, etc"

octubre 09, 2009

Ejercicio: Transformar a nuestro crítico interno en un asesor interior


Un ejercicio de Jack Canfield


Para transformar a su crítico interno en un asesor interior, debe entender un principio básico. La mayor parte de la autocrítica y el autojuicio proviene del amor. Una parte de usted intenta motivar a la otra parte a que haga algo por su propio bien. Tal como lo hacen sus padres, su crítico interior, al criticarlo, realmente se preocupa por que usted haga lo que más le conviene.


Quiere que mejore porque desea que obtenga el beneficio de un mejor comportamiento. El problema es que sólo le dice parte de la verdad.


Cuando era pequeño, sus padres pueden haberle gritado y pueden haberlo enviado a su habitación por haber hecho algo tonto como atravesar la calle cuando venía un automóvil.

Su comunicación real fue: “Te amo. No quiero que te atropelle un automóvil. Quiero que te quedes por aquí para poder disfrutar viéndote crecer y convertirte en un adulto sano”.

Pero le dieron solamente la mitad del mensaje: “¿Qué te pasa? ¿No tienes cerebro? Deberías saber que uno no atraviesa la calle cuando vienen automóviles. No podrás salir de casa durante la próxima hora. Ve a tu habitación y piensa en lo que acabas de hacer”.

En su temor de perderlo, sólo expresaron su ira. Pero tras esa ira hay otras tres capas del mensaje que nunca entregaron: temor, pedidos específicos y amor.

El mensaje completo habría sido algo así:

Ira: Estoy disgustada contigo por atravesar la calle sin mirar para ver si venían automóviles.
Temor: Me da miedo que puedas resultar herido o que puedas morir. Solicitud: Quiero que prestes más atención cuando estés jugando en la calle. Detente y mira hacia ambos lados antes de atravesar.

Amor: Te quiero tanto: no sé qué haría si no te tuviera. Eres tan valioso para mí. Quiero que estés seguro y sano. Mereces divertirte y estar siempre seguro para disfrutar de la vida a plenitud. ¿Lo entiendes?

¡Que mensaje tan distinto!


Hay que saber entrenar al crítico interno para que nos hable en la misma forma.

Puede practicar esto por escrito o como un ejercicio verbal en donde usted habla consigo mismo en voz alta. Por lo general, me imagino hablándole a un clon mío que está sentado en una silla frente a mí.

Haga una lista de las cosas que quiere decir cuando se está juzgando. Incluya todas las cosas que se dice que debe hacer y que usted no hace.


Una lista típica podría ser algo así: No haces suficiente ejercicio. Estás engordando demasiado. Eres un gordo inactivo, ¡un verdadero montón de grasa! Bebes demasiado alcohol y comes demasiados dulces. Debes reducir los carbohidratos. Debes mirar menos televisión e irte a la cama más temprano. Si te levantaras temprano tendrías más tiempo para hacer ejercicio. ¡Eres perezoso! ¿Por qué no terminas lo que empiezas? ¡Siempre empiezas programas de ejercicios pero nunca perseveras! Eres irresponsable. Nunca cumples lo que prometes.


Cuando tenga su lista, practique cómo comunicar la misma información utilizando el mismo proceso de cuatro pasos que he indicado:

(1) ira: ..........................

(2) miedo: ..........................

(3) solicitudes: ..........................

(4) amor: ..........................

Dedique un mínimo de un minuto a cada paso. Asegúrese de ser muy específico en la etapa de las solicitudes. Diga exactamente lo que quiere decir. “Quiero que comas mejor,” es una frase muy vaga. Sea más específico, por ejemplo: “Quiero que comas al menos cuatro porciones de vegetales todos los días. Quiero que comas menos papas fritas y menos postres. Quiero que comas algún tipo de fruta en el desayuno todos los días. Quiero que comas granos enteros como trigo integral y arroz integral en lugar de harina de trigo”.


Entre más específico sea en la forma de expresarse, más efectivo será el ejercicio. Si lo hace en voz alta, cosa que recomiendo, hágalo con toda la emoción y la pasión posibles.


El siguiente es un ejemplo de lo que podría decir utilizando la lista de juicios ya indicada:

Ira: Estoy disgustado contigo por no cuidarte mejor. ¡Eres un perezoso! Bebes demasiado y comes demasiado. ¡No tienes autodisciplina! ¿Cuándo te vas a decidir? ¡Eres perezoso! No haces más que sentarte a mirar televisión. No soporto tu pereza. Estás engordando y perdiendo más la figura cada día. La ropa ya no te queda y no te ves bien. ¡Me desagradas!

Miedo: Si no cambias, tengo miedo de que sigas engordando hasta que esto se convierta en un verdadero riesgo para tu salud. Temo que tu colesterol va a llegar a un nivel tan alto que tal vez sufras un infarto. Me da miedo que puedas volverte diabético, Me da miedo que nunca vayas a cambiar y entonces vayas a morir joven y nunca vayas a vivir realmente tu destino. Si sigues así, nunca vas a alcanzar tus sueños. Me da miedo que si no cambias de dieta y comes mejor y empiezas a cuidarte más, nadie se vaya a sentir atraído hacia ti. Puedes terminar viviendo solo por el resto de tu vida.

Solicitud: Quiero que entres a un gimnasio y que vayas al menos tres veces por semana. Quiero que salgas a caminar durante veinte minutos los otros cuatro días. Quiero que disminuyas el tiempo que ves televisión y lo dediques a hacer ejercicio. Quiero que dejes de comer alimentos fritos y empieces a comer más fruta fresca y verduras. Quiero que dejes de tomar bebidas gaseosas y que tomes más agua. Quiero que limites tu consumo de alcohol a los viernes y los sábados en la noche.

Amor: Te amo. Quiero estar contigo por mucho tiempo. Quiero que tengas una maravillosa relación con tu pareja. Mereces lucir bien con tu ropa y sentirte bien con respecto a ti mismo. Mereces que todos tus sueños se conviertan en realidad. Quiero que te sientas vivo y con ánimo y no cansado y letárgico todo el tiempo. Tú mereces vivir una vida plena y disfrutar cada momento. Mereces ser absolutamente feliz. Siempre que escuche que una parte de usted está juzgándolo, sólo respóndale: “Gracias por preocuparte ¿De qué tienes miedo?.. ¿Qué quieres que haga específicamente?. . . ¿En qué me beneficiaría esto?... Gracias.”


No permita que la aparente simplicidad de esta técnica lo confunda. Es muy potente pero para poder obtener todos sus beneficios tiene que ponerla en práctica. Sólo usted puede hacerlo. Tómese veinte minutos ahora para convertir su crítico interno en un asesor interior, póngase completa e incondicionalmente de su parte, trabaje con usted mismo para lograr el mayor beneficio de sus sueños y aspiraciones.

agosto 24, 2009

Inteligencia Emocional en la Educación: La clave está en llegar a tiempo



Al tiempo que psicólogos y otros especialistas en el desarrollo trazan el mapa del crecimiento de las emociones, pueden marcar más específicamente cuáles son las lecciones que deberían recibir los niños en cada etapa del desenvolvimiento de su inteligencia emocional, que deficits serán los que perduren en aquellos que no han logrado el manejo de las aptitudes adecuadas, y qué experiencias correctivas se podrían realizar para compensar lo que falta.

En el programa de New Haven, por ejemplo, los niños de los grados inferiores reciben lecciones básicas de autoconocimiento, relaciones personales, y toma de decisiones. En primer grado, los niños se sientan en círculo y hacen girar el "cubo de los sentimientos", que tiene escritas palabras como triste o excitado en cada uno de sus lados. Por turno, describen un momento en el que han tenido ese sentimiento, un ejercicio que les otorga mayor seguridad para vincular sentimientos con palabras, y los ayuda a desarrollar la empatía cuando escuchan que otros tienen los mismos sentimientos que ellos.


Hacia cuarto o quinto grado, cuando las relaciones con sus pares cobran una enorme importancia en sus vidas, reciben lecciones que ayudan a que sus amistades funcionen mejor: empatía, control de, los impulsos y manejo del enfado. Por ejemplo, las clases de Habilidades para la Vida que estaban llevando a cabo los alumnos de quinto grado de la escuela Troup, que consisten en interpretar expresiones faciales, están basadas, esencialmente, en la empatía. Para el control de los impulsos hay un gran poster bien visible, con un semáforo, que tiene seis pasos:
Luz roja:

1. Detente, cálmate, y piensa antes de actuar.
Luz amarilla:
2. Cuenta el problema, y di cómo te sientes.
3. Proponte un objetivo positivo.
4. Piensa en una cantidad de soluciones.
5. Piensa en las consecuencias posteriores.
Luz verde:
6. Adelante, y pon en práctica el mejor plan.

La noción del semáforo es regularmente puesta en práctica cuando un niño, por ejemplo, está a punto de estallar de furia, o a ofenderse por una insignificancia, o a romper en llanto cuando se siente burlado, y ofrece un conjunto concreto de pasos para lidiar con estos pesados problemas de manera más mesurada. Más allá del manejo de los sentimientos, señala un camino para una acción más efectiva. Y al transformarse en la manera habitual de manejar los impulsos ingobernables —pensar antes de actuar—, puede llegar a ser una estrategia básica para enfrentar los riesgos de la adolescencia y los que existen más allá de ella.


En sexto grado, las lecciones se relacionan más directamente con las tentaciones y las presiones con respecto al sexo, el consumo de drogas o alcohol, que comienzan a aparecer en la vida del niño.


Hacia el noveno grado, cuando los adolescentes se enfrentan a realidades sociales más ambiguas, la habilidad para adoptar perspectivas múltiples —las propias, tanto como las de los otros involucrados—, se refuerza. "Si un chico se vuelve loco porque ve a su novia hablando con otro", dice una de las maestras de New Haven, "se lo alentará a tener en cuenta qué podría estar ocurriendo desde el punto de vista de ellos, antes que lanzarse a una confrontación."

marzo 23, 2009

Ejercicio: Registrar las emociones por escrito


Cuando se comienzan a registrar los sentimientos, se obliga a la mente a que actúe con más precisión. Y de la niebla deforme de nuestra infelicidad comienzan a surgir los problemas específicos. De la misma manera en que ajustamos el dial de una radio hasta que obtenemos una señal clara, así también ajustamos nuestra verdadera personalidad cuando expresamos los sentimientos con palabras.

septiembre 13, 2008

Ejercicio de autoconciencia y control emocional


Para poder empezar a cambiar algo que nos hace daño o molesta o no funciona o no nos gusta o nos hace mal, lo primero que habría que hacer es reconocerlo concientemente, cosa que a veces se nos pasa por alto.

Hagamos una lista de nuestras debilidades emocionales.

Empezar a interesarnos, ponerle energía, es parte fundamental del cambio.

Por ejemplo:
Me gustaria o necesito o deseo...

saber poner límites
ser más asertivo
no perder el control
tener más liderazgo
manejar mejor mi mal humor
mostrarme más relajado
o más firme
no victimizarme
sentir menos miedo ante...
tener más valentía
despertarme de buen humor
poder expresarme mejor
saber decir que no
no enojarme tan facilmente con..
tener más paciencia
etc.

Elijamos una opción y a continuación:

Dejemos correr la imaginación, sin censurarnos, de cómo podríamos empezar a arreglar este tema y ante cada situación que lo requiera hagamos el intento de modificarla con alguna opción de nuestra lista.

Idea: reconocer la situación un poco antes que desencadene la energía que queremos evitar y contar hasta 10 antes de reaccionar del modo acostumbrado.

abril 23, 2008

Tips de Inteligencia Emocional en la Educación


Tips:

Podemos contar a los niños (hijos o alumnos) cuentitos para que completen y así van aprendiendo a nombrar emociones, a sentir empatía, a comprender estados anímmicos de los demás y propios:

1)
Un niño va a la escuela, durante cierto tiempo este niño no juega con los otros, sino más bien esta parado en un rincón
-¿Qué pensás? ¿Por qué esta así este niño?
2)
Un niño (a) pelea con su hermano (a) y aparece la madre, va hacia ellos
- ¿Qué pensás que va a pasar?
3)
Un niño (a) se sienta a la mesa con sus papas, de repente su papá se enoja mucho.
- ¿Qué pensás ? ¿Por qué se ha enojado?
4)
Una ves la mamá y el papá estaban enojados
- ¿Qué creés? ¿Por qué estaban enojados?
5)
Un niño (a) se ha sacado malas notas en la escuela.
¿A quien crees que le va a mostrar primero en la casa? ¿Por qué?

febrero 28, 2008

Test o Ejercicio: "RECIBÍ, ME FALTÓ"



Tomen una página y divídanla en dos columnas: una encabezada por “Recibí” y la otra por “Me faltó”. En la primera columna, anoten todo lo que ustedes hayan recibido en sus casas de origen, y la segunda, todo lo que crean que les ha faltado.


Si yo tuviera que escribir esto para mi, diría que recibí mucho amor, cuidado, protección, estímulo, normas y conciencia de la importancia del trabajo, y diría que me faltó presencia, reconocimiento, caricias y juegos.
Esta es mi historia, como yo la cuento, la de ustedes será diferente.

Las cosas que he recibido y las cosas que me han faltado condicionaron mi manera de ser en el mundo. Indudablemente, este que soy está claramente determinado por aquellas cosas que recibí y aquellas cosas que me faltaron.

Ahora bien, saquémosle el jugo al ejercicio.
Cuando yo salga de la casa de mis padres para ir al mundo a buscar mi propia vida, voy a tener tendencia (no condicionamiento absoluto) a elegir a alguien, o algunos, que en principio me puedan dar lo que me faltó. ¿Cómo podría no ir a buscar a aquellos que me den las cosas que me faltaron?.

Y entonces, seguramente, yo, fui al mundo a buscar a alguien que estuviera siempre presente, que me valorara y me reconociera, que me diera las caricias que a veces me faltaron y que fuera capaz de jugar y de divertirse conmigo (lo que recuerdo que me faltó).

Cuando crecemos, en lugar de transformar esa falta en una acusación hacia los padres, salimos a buscar lo que sentimos que nos faltó.
Sin duda, nuestra manera de evaluar lo que nos faltó está condicionada por lo que somos, pero no se trata ya de mis padres, sino de mi.
Este juego está aquí para mostrar cómo mi historia puede condicionar mi libertad para elegir, pero también para establecer que esa libertad no puede evitarse.

Y si es cierto que salgo a buscar lo que me faltó, también es verdad que lo que mas tengo para ofrecer es lo que recibí. Y entonces, aunque suene incoherente, a cambio de todas mis demandas, yo voy a tener tendencias a ofrecer, mi amor, mi cuidado, mi protección, mi estímulo, mis normas y mi conciencia de la importancia de trabajar.
Y esta es mi manera de ser en el mundo.

Salimos al mundo a buscar lo que nos faltó ofreciendo a cambio lo que recibimos.

a veces, la disparidad entre las cosas que pedimos y las que damos a cambio puede ser muy grande. Por supuesto, uno puede elegir para dar a cambio otras cosas que las que recibió en casa de sus padres. Porque aunque la tendencia natural es a dar estas cosas, uno ha crecido, se ha nutrido, ha aprendido.

Una vez, en un grupo terapéutico, una mujer que estaba muy afectada y muy dolida, en una situación personal muy complicada, hizo el ejercicio delante del grupo. Pensó mucho tiempo y dijo: ¿Qué recibí?. Y anotó: “Nada”. Y agregó: “Por lo tanto me faltó : Todo”.
Cuando hice la devolución, tuvo que darse cuenta que ella vivía en el mundo exigiendo “todo” a cambio de lo cual no daba “nada”.
Y por supuesto que lloraba todo el tiempo sus carencias y su soledad.
Y por supuesto que se quejaba de la injusticia de que nadie le quisiera dar lo que ella necesitaba.
Porque estaba puesta en este lugar: buscaba a alguien que le diera “todo” a cambio de “nada”.


Puede suceder que en este ejercicio te encuentres sintiendo que aquello que te faltó, en realidad es lo que mas das. A veces pasa...
Es que en el camino aprendo a dar lo que necesito.
Es una explosión muy interesante, una jugada maestra para tratar de obtener lo que quiero.Por ejemplo, voy por el mundo mostrando que acepto a todos, no porque quiera aceptarlos, sino porque en realidad es lo que busco, alguien que me acepte incondicionalmente. Un pequeño intento para ver si me vuelve lo mismo que yo estoy necesitando.


El ejercicio es de Jorge Bucay