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octubre 03, 2024

Criar con empatía, el secreto de una infancia emocionalmente fuerte (Infobae)

Criar con empatía, el secreto de una infancia emocionalmente fuerte

El entorno familiar, las relaciones interpersonales y las experiencias de apego en los primeros años son esenciales para su salud mental de los niños.

Lic. Sonia Almada para Infobae


Los niños empáticos tienen mejor capacidad de resistencia y relaciones interpersonales (Istock)

Los niños empáticos tienen mejor capacidad de resistencia y relaciones interpersonales (Istock)

La empatía en la infancia no es solo una habilidad social, sino un componente esencial del desarrollo emocional y psíquico.


El entorno familiar, las experiencias tempranas de apego y la calidad de las relaciones interpersonales son determinantes clave en su desarrollo. Los niños empáticos tienden a ser más resistentes a los avatares de la vida, tener mejores relaciones interpersonales y menor riesgo de desarrollar problemas de salud mental en la adultez, según diversos estudios. También el contexto social, incluyendo la escuela y la comunidad, puede potenciar o inhibir el desarrollo empático.

Todos los que conocemos y también quienes trabajamos junto a niñas y niños pequeños, sabemos de esa predisposición a cuidar al peluche, darle de comer y acunarlo, animándolo y proyectando lo que supone que necesita alguien como ellos, se va adquiriendo a lo largo del desarrollo.

Es común observar que, ante una situación donde alguien se lastima, la primera reacción de los pequeños sea preguntar si le duele, lo que refleja una búsqueda inmediata de conexión con el malestar del otro.

Diversos estudios muestran cómo la calidad de las primeras relaciones y el entorno familiar afectan la capacidad empática de los niños, reduciendo riesgos de salud mental a futuro

Se han vuelto virales varios videos donde niños muy pequeños abrazan o consuelan a otros niños que están llorando o enojados y logran tranquilizarlos. Este comportamiento espontáneo es una manifestación de la empatía: la capacidad de ponerse en el lugar del otro y reconocer sus emociones.

En el artículo ”La empatía en la primera infancia” de María Celeste Gómez, la autora hace un desarrollo del concepto a lo largo de la historia y menciona que fue en el siglo XVIII Robert Vischer fue quien introdujo la palabra alemana Einfülung, la cual hace referencia a “sentirse dentro de”.

También hay otro concepto ligado al psicoanálisis desarrollado por François Jullien y es de disponibilidad: el filósofo francés señala que en la tradición china, la sabiduría no radica en imponer juicios o dominar la situación, sino en vaciar la mente y estar abierto a lo que el entorno nos ofrece sin intentar controlarlo.

Este concepto también tiene resonancias con la “atención flotante” de Freud, donde el analista debe estar disponible para recibir, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, las emociones y palabras del paciente.

Los cuidadores pueden reforzar la empatía con disponibilidad emocional hacia los niños (Getty)

En este sentido, la disponibilidad puede verse como un complemento esencial de la empatía. Mientras que la empatía implica ponerse en el lugar del otro, la disponibilidad nos invita a estar abiertos a la experiencia del otro sin intentar categorizarla o entenderla de inmediato. Es un acto de presencia y de receptividad que permite una conexión más profunda, sin la urgencia de intervenir o interpretar. En lugar de solo “comprender” al otro, la disponibilidad nos permite simplemente estar con el otro, respetando su espacio emocional y permitiendo que surjan nuevas formas de entendimiento.

En los niños y niñas, la disponibilidad y la empatía surgen de manera natural. Recoger un gatito de la calle “porque tiene frío”, buscarle compañía a un muñeco para que no se sienta solo, o estar abiertos a recibir las emociones de los demás sin juzgar, solo ofreciendo apoyo, son gestos que brotan espontáneamente en la infancia. En esos primeros años, la ética que se manifiesta no tiene comparación: es una ética del cuidado y la conexión genuina con el otro, libre de prejuicios y llena de compasión.

En la clínica vemos a los niños pequeños acunar suavemente a sus muñecos, hablarles cálidamente, esto es un signo diagnóstico del tipo de vínculo que le fue planteado desde su nacimiento.

En cambio, en historias de maltrato infantil y la exposición a la violencia en los primeros años de vida se ven afectadas gravemente el desarrollo de la empatía y la disponibilidad. Los niños y niñas que han sufrido abusos o negligencia suelen tener dificultades para procesar y responder adecuadamente a las emociones de los demás, lo que muchas veces afecta su capacidad empática.

La negligencia y el abuso en la infancia pueden afectar gravemente el desarrollo de la empatía (Getty)

Desde el nacimiento, las conductas del bebé tienden y necesitan una respuesta en sus padres y cuidadores primarios, para obtener su atención y de esta manera lograr la supervivencia.

El llanto, la sonrisa, los berrinches actúan sobre las respuestas afectivas de sus cuidadores, sirviendo de guía para recibir atención. La relación afectiva temprana entre el niño y su cuidador primario es crucial para el desarrollo cognitivo, social y emocional. Si esta experiencia de confort y cuidado llegara a faltar, podría dar lugar a personalidades con dificultades para experimentar afecto, incluso con rasgos psicopáticos.

El llanto repetido de un bebé que es ignorado por sus cuidadores puede tener consecuencias profundas en el desarrollo del sentido de sí mismo y en la capacidad para establecer relaciones emocionales estables. En los primeros años de vida, el cachorro humano depende completamente de la respuesta emocional y física de sus cuidadores para regular sus emociones y formar una imagen interna de seguridad. Si en esta etapa crítica no se estuvo lo suficientemente disponible o se fue empático frente a lo que el bebé experimentaba, se genera una carencia emocional enorme.

Cuando no se responde adecuadamente al llanto o las necesidades del bebé, este aprende que sus emociones no son validadas ni atendidas, lo que dificulta el desarrollo de la confianza básica en los vínculos afectivos y en sí mismo. Esto impacta no solo en su capacidad para autorregularse, sino también en la manera en que podrá establecer relaciones en el futuro... Este tipo de negligencia emocional genera una desigualdad afectiva desde los primeros momentos de vida, limitando las posibilidades de un desarrollo emocional equilibrado.

Las experiencias de apego tempranas influyen en el desarrollo emocional infantil 

La escuela y el entorno social juegan un papel importante en el desarrollo de la empatía y la disponibilidad, programas como la Educación sexual integral (ESI) y otros que apuesten a la educación emocional ayudan a los niños y niñas a respetar, apoyar y escuchar a los demás.

Es fundamental reconocer que la empatía y la disponibilidad juegan un rol crucial en el desarrollo emocional de los niños y niñas. Cuando los cuidadores practican ambas cualidades, ofrecen un entorno seguro donde los niños pueden aprender a regular sus emociones, entender sus sentimientos y desarrollar relaciones cuidadosas. Además, este acompañamiento afectivo durante los primeros años no solo fortalece su capacidad de resistencia ante la frustración, sino que también sienta las bases para su bienestar cognitivo, social y emocional a corto y largo plazo.

La empatía y la disponibilidad hacia el otro no son solo herramientas para la crianza, sino pilares en la construcción de un mundo más conectado y compasivo.

* Sonia Almada: es Lic. en Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Magíster Internacional en Derechos Humanos para la mujer y el niño, violencia de género e intrafamiliar (UNESCO). Se especializó en infancias y juventudes en Latinoamérica (CLACSO). Fundó en 2003 la asociación civil Aralma que impulsa acciones para la erradicación de todo tipo de violencias hacia infancias y juventudes y familias. Es autora de tres libros: La niña deshilachada, Me gusta como soy y La niña del campanario. 

junio 07, 2024

LA EDUCACIÓN INDIRECTA: EL EJEMPLO DE LOS PROFESORES

 INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA EDUCACIÓN



El manejo constructivo de las situaciones problemáticas –inevitables- exige de los profesores una gran cantidad de cualidades emocionales:

·     Respeto por los alumnos, lo que les impide ser hirientes incluso cuando están enfadados o en el trato con alumnos difíciles.

·     La capacidad de manejar la propia indignación.

·     Un sentimiento de autoestima estable que les permita no convertir cada provocación de los alumnos en un ataque personal.

·     La capacidad de ponerse en el lugar de los alumnos y comprender sus motivos.

·     El conocimiento de que el tono que emplean en el trato con los alumnos actúa sobre el desarrollo emocional de los mismos.

Los alumnos que tienen profesores inteligentes, desde el punto de vista emocional, disfrutan más asistiendo a la escuela, aprenden sin pasar miedo alguno y van edificando una sana autoestima. Pero, sobre todo, la postura humana del profesor trasciende a ellos.

Un estudio norteamericano investigó las repercusiones que tenían los seminarios en los que se enseñaba a los maestros a comportarse con empatía en el trato con los alumnos y a evitar todo tipo de comentarios despreciativos.

Se observó un incremento en la autoestima entre los alumnos, un aumento del rendimiento escolar, una mejora de la creatividad, un descenso de las faltas de asistencia y, sobre todo, una disminución de los problemas relacionados con la disciplina. Los profesores que saben ponerse en el lugar de sus alumnos, y les salen al paso con respeto, contribuyen a que la jornada escolar esté menos marcada por la rabia, el miedo y la frustración. El ambiente, en general, es menos agresivo. Y los profesores empáticos contagian a sus alumnos su actitud ante la vida: el tono en el trato se hace más humano.

Por el contrario, los profesores que se enfrentan con regularidad a sus alumnos con desprecio, no deben sorprenderse de que sus discípulos pisoteen sin consideración alguna las emociones de sus compañeros más débiles: cuando se burlan sin piedad de los más torpes, durante la clase de deporte, o califican a un alumno que ha sacado una mala nota de ‘idiota con el cerebro amputado’.

febrero 17, 2017

Los cuentos infantiles enseñan sin dar lecciones, es el niño quien extrae su significado.

Inteligencia Emocional en la Educación


La lectura es un ejercicio fundamental que va más allá del aprendizaje del lenguaje. Se trata de la posibilidad de desarrollar la empatía y de comprender nuestros sentimientos. Leer es toda una experiencia emocional.

Es una sala de simulación casi infinita, un tobogán a nuevas situaciones, sensaciones y experiencias; un lugar de aprendizaje en el que comprender las emociones, ponerse en la piel de otros, ser miles de seres. Un ejercicio mágico de empatía. Los avances en neurociencia apuntan que se trata de un buen hábito para mantener en forma las capacidades mentales y por ende nuestro cerebro. Es además un gozo.

"La lectura y la literatura son eminentemente emoción, cuando las personas leen obras literarias lo que viven son experiencias emocionales. De ahí la importancia de insistir a las familias para que estén leyendo cuentos, ya que en estos cuentos, además de pasárselo bien, siempre hay una lección de vida, una lección ética, moral, de bienestar, de convivencia, de comprensión, de solidaridad", explica Rafael Bisquerra, director del posgrado en Educación Emocional y Bienestar de la Universidad de Barcelona.

"La lectura y la literatura son eminentemente emoción, cuando las personas leen obras literarias lo que viven son experiencias emocionales. De ahí la importancia de insistir a las familias para que estén leyendo cuentos, ya que en estos cuentos, además de pasárselo bien, siempre hay una lección de vida, una lección ética, moral, de bienestar, de convivencia, de comprensión, de solidaridad", explica Rafael Bisquerra, director del posgrado en Educación Emocional y Bienestar de la Universidad de Barcelona.

extracto

20minutos.es

mayo 27, 2015

Los niños tal como son



La verdadera educación consiste en comprender al niño tal como es, sin imponerle un ideal de lo que opinamos que debiera ser. Encuadrarle en el marco de un ideal es incitarlo a ajustarse a ese ideal, lo que engendra en él temores y le produce un conflicto constante entre lo que es y lo que debiera ser; y todos los conflictos internos tienen sus manifestaciones externas en la sociedad. Los ideales son un obstáculo real para nuestra comprensión del niño y para que el niño se comprenda a sí mismo.

Un padre de familia que quiere realmente comprender a su hijo no lo mira a través del velo de un ideal. Si ama a su hijo, lo observa directamente, estudia sus tendencias, sus caprichos, sus peculiaridades. Es sólo cuando no sentimos amor por el niño que le imponemos un ideal, porque entonces son nuestras ambiciones las que tratan de realizarse en él, queriendo que llegue a ser esto o aquello. Si amamos al niño, entonces hay una posibilidad de ayudarle a que se comprenda a sí mismo tal como es.


Si un niño miente, por ejemplo, ¿de qué sirve ponerle delante el ideal de la verdad? Primero hay que averiguar por qué miente. Para ayudarlo necesitamos tiempo para estudiarlo y observarlo, lo cual requiere paciencia, amor y cuidado; por otra parte, cuando no sentimos amor ni tenemos comprensión, obligamos al niño a seguir un molde que llamamos un ideal.


Del libro "Educacion Y El Significado de la Vida" Jiddu Krishnamurti

mayo 13, 2015

19 Mandamientos de María Montessori para los padres de familia


  • Los niños aprenden de lo que los rodea.
  • Si criticas mucho a un niño, él aprenderá a juzgar
  • Si elogias con regularidad al niño, él aprenderá a valorar.
  • Si se le muestra hostilidad al niño, él aprenderá a pelear.
  • Si se es justo con el niño, el aprenderá a ser justo.
  • Si se ridiculiza al niño con frecuencia, él será una persona tímida.
  • Si el niño crece sintiéndose seguro, aprenderá a confiar en los demás.
  • Si se denigra al niño con frecuencia, se desarrollará en él un malsano sentimiento de culpa
  • Si las ideas del niño son aceptadas con regularidad, él aprenderá a sentirse bien consigo mismo.
  • Si se es condescendiente con el niño, él aprenderá a ser paciente
  • Si se alienta al niño en lo que hace, ganará seguridad en sí mismo
  • Si el niño vive en una atmósfera amigable y se siente necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
  • No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está
  • Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo
  • Escucha siempre a tu hijo y respondele cuando él se acerque a tí con una pregunta o un comentario
  • Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante
  • Está dispuesto a ayudar si tu niño busca algo, pero tambien está dispuesto a pasar desapercibido si él mismo ya ha encontrado lo que buscaba
  • Ayuda al niño a asimiliar lo que antes no había podido asimilar. Haz eso llenando el mundo que lo rodea de cuidado, discreción, oportuno silencio y amor.
  • Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Dale lo mejor que hay en tí

diciembre 15, 2011

Cuatro áreas para enseñar inteligencia emocional en las escuelas

Inteligencia Emocional en la Educación

Una forma muy eficaz para  promover la competencia social y emocional de los niños pequeños en la escuela es dividir la enseñanza de las habilidades de inteligencia emocional en cuatro áreas generales: 

(a) la construcción de relaciones positivas, 
(b) la creación de ambientes favorables; 
(c) las estrategias de la enseñanza social emocional,  
(d) intervenciones intensivas individuales.

marzo 01, 2011

Ejercicio Práctico de Inteligencia Emocional en el Colegio

La capacidad que tengan los adolescentes de discriminar emociones, expresarlas de una manera adecuada y nombrarlas con la palabra precisa va a determinar la capacidad para manejar un estado afectivo ante cada situación y conocer las causas y consecuencias del mismo.

Para desarrollar la percepción de emociones "se puede trabajar con imágenes o vídeos sin voz para que identifiquen qué emoción está expresando el personaje con las manos, la cara, la posición del cuerpo, qué cosas está queriendo expresar, qué cosa creen que les está pasando a cada personaje aunque no lo manifiesten abiertamente, etc"

febrero 09, 2011

Cuando alguien menciona cómo otro hace bien las cosas

Inteligencia Emocional en la Educación
Es muy común que el interlocutor se sienta rechazado cuando alguien menciona cómo otro hace bien las cosas. Por ejemplo, la hija adolescente puede sentirse rechazada por su madre cuando la madre le comenta lo buena hija que es otra adolescente. La hija puede percibir el metamensaje "Tu amiga es mejor hija". La lengua turca tiene una expresión, "sizden iyi olmasin", que significa "No pienses que poner como ejemplo a otra persona significa que no te aprecio a vos tanto como a ella o a él". (Deborah Tannen)

octubre 24, 2010

El sistema educativo tiene que cambiar

Esa es la conclusión extraída de las charlas ofrecidas en la primera jornada del I Congreso de Mentes Brillantes celebrado en Málaga. Entre las claves aportadas por los expertos:


-Desterrar el castigo. ”El aprendizaje basado en la coacción, en la obligación, ya no tiene sentido”.

-Dar más importancia al inconsciente y a la gestión de las emociones.

-Conseguir que las nuevas tecnologías no anulen la capacidad creadora.

-Se puede aprender a cualquier edad, puesto que cuando uno se decide a aprender “empieza a cambiar el cerebro”.

Plano Creativo

julio 05, 2010

Krishnamurti y la Educación

Lo que a nosotros nos interesa es ayudarles a los más jóvenes a no tener problemas psicológicos, a ser libres del temor, la ansiedad y la crueldad, a ser solícitos y a que tengan generosidad y afecto. Esto es mucho más importante que imponerles conocimientos a sus mentes jóvenes. Lo cual no significa que el niño no deba aprender a leer, a escribir, etcétera, pero el acento recae sobre la libertad psicológica en lugar de sobre la adquisición de conocimientos, aunque ésta sea necesaria. Esta libertad no significa que el niño haga lo que quiera, sino que comprenda la naturaleza de sus reacciones y deseos.

febrero 11, 2010

Cuando damos nuestra aprobación a un niño

En educación, todo es cuestión de fe en los niños. Algunos la tienen; la mayor parte no. Y si no se tiene esa fe, los niños lo perciben. Perciben que nuestro amor no puede ser muy profundo o que deberíamos tener mayor confianza en ellos. Cuando damos nuestra aprobación a un niño, podemos hablarle de todo, porque la aprobación hace que desaparezcan muchas inhibiciones.

Pero se presenta la siguiente cuestión: ¿Es posible aprobar a los niños si uno no se aprueba a sí mismo? Si uno no se conoce a sí mismo, no puede aprobarse. En otras palabras, cuando más conciente sea uno de sí mismo y de sus móviles, es más probable que se apruebe a sí mismo.

Los niños necesitan aprobación y libertad para ser naturalmente buenos.

El mundo sufre a causa de las excesivas censuras y reprobaciones, lo cual es un modo eufemístico de decir que sufre a consecuencia del excesivo odio.

El miedo puede ser una cosa terrible en la vida de un niño, debe ser completamente eliminado- miedo a los adultos, miedo al castigo, miedo a la reprobación, miedo a Dios. Sólo odio puede florecer en una atmósfera de miedo.

septiembre 15, 2009

Entrenamiento para la amistad


Inteligencia Emocional en la Educación
La Inteligencia Emocional se aprende

Hay una esperanza para los niños rechazados, a pesar de su ineptitud. Steven Asher, psicólogo de la Universidad de Illinois, ha preparado una serie de sesiones de "entrenamiento para la amistad" para niños que no son populares, que ha demostrado tener cierto éxito. Identificando a alumnos de tercer y cuarto grado que eran los menos queridos en sus clases, Asher les dio seis sesiones sobre "cómo hacer que los juegos sean más divertidos", mediante ser "amistosos, divertidos y agradables". Para evitar que fueran estigmatizados, a los chicos se les dijo que actuaban como “consultantes” del entrenador, que estaba tratando de aprender qué clase de cosas podían hacer para que los juegos fueran más divertidos.

Los niños fueron entrenados para actuar de maneras que Asher descubrió como típicas del comportamiento de los niños más populares. Por ejemplo, fueron alentados a pensar formas alternativas de sugerencias o compromisos si no estaban de acuerdo con las reglas, en lugar de pelear; a recordar que debían charlar con el niño con el que estaban jugando e interesarse en hacerle preguntas; a prestarle atención y observar qué estaba haciendo; a hacer algún comentario agradable cuando la otra persona tenía un acierto; a sonreír y a ofrecer ayuda, sugerencias o aliento.


Los niños también trabajaron estas formalidades sociales jugando a juegos como "Recoger Palillos" con un compañero de clases, y luego se les informó cómo había sido su desempeño. Este minicurso acerca de cómo llevarse bien tuvo efectos notables: un año más tarde, los niños que habían sido entrenados, esos que habían sido seleccionados por ser los menos queridos de sus clases, se encontraban firmemente instalados en medio de la popularidad de sus clases. Ninguno era una estrella, pero tampoco había ningún rechazado.


del libro "La Intelilgencia Emocional" de Daniel Goleman

agosto 24, 2009

Inteligencia Emocional en la Educación: La clave está en llegar a tiempo



Al tiempo que psicólogos y otros especialistas en el desarrollo trazan el mapa del crecimiento de las emociones, pueden marcar más específicamente cuáles son las lecciones que deberían recibir los niños en cada etapa del desenvolvimiento de su inteligencia emocional, que deficits serán los que perduren en aquellos que no han logrado el manejo de las aptitudes adecuadas, y qué experiencias correctivas se podrían realizar para compensar lo que falta.

En el programa de New Haven, por ejemplo, los niños de los grados inferiores reciben lecciones básicas de autoconocimiento, relaciones personales, y toma de decisiones. En primer grado, los niños se sientan en círculo y hacen girar el "cubo de los sentimientos", que tiene escritas palabras como triste o excitado en cada uno de sus lados. Por turno, describen un momento en el que han tenido ese sentimiento, un ejercicio que les otorga mayor seguridad para vincular sentimientos con palabras, y los ayuda a desarrollar la empatía cuando escuchan que otros tienen los mismos sentimientos que ellos.


Hacia cuarto o quinto grado, cuando las relaciones con sus pares cobran una enorme importancia en sus vidas, reciben lecciones que ayudan a que sus amistades funcionen mejor: empatía, control de, los impulsos y manejo del enfado. Por ejemplo, las clases de Habilidades para la Vida que estaban llevando a cabo los alumnos de quinto grado de la escuela Troup, que consisten en interpretar expresiones faciales, están basadas, esencialmente, en la empatía. Para el control de los impulsos hay un gran poster bien visible, con un semáforo, que tiene seis pasos:
Luz roja:

1. Detente, cálmate, y piensa antes de actuar.
Luz amarilla:
2. Cuenta el problema, y di cómo te sientes.
3. Proponte un objetivo positivo.
4. Piensa en una cantidad de soluciones.
5. Piensa en las consecuencias posteriores.
Luz verde:
6. Adelante, y pon en práctica el mejor plan.

La noción del semáforo es regularmente puesta en práctica cuando un niño, por ejemplo, está a punto de estallar de furia, o a ofenderse por una insignificancia, o a romper en llanto cuando se siente burlado, y ofrece un conjunto concreto de pasos para lidiar con estos pesados problemas de manera más mesurada. Más allá del manejo de los sentimientos, señala un camino para una acción más efectiva. Y al transformarse en la manera habitual de manejar los impulsos ingobernables —pensar antes de actuar—, puede llegar a ser una estrategia básica para enfrentar los riesgos de la adolescencia y los que existen más allá de ella.


En sexto grado, las lecciones se relacionan más directamente con las tentaciones y las presiones con respecto al sexo, el consumo de drogas o alcohol, que comienzan a aparecer en la vida del niño.


Hacia el noveno grado, cuando los adolescentes se enfrentan a realidades sociales más ambiguas, la habilidad para adoptar perspectivas múltiples —las propias, tanto como las de los otros involucrados—, se refuerza. "Si un chico se vuelve loco porque ve a su novia hablando con otro", dice una de las maestras de New Haven, "se lo alentará a tener en cuenta qué podría estar ocurriendo desde el punto de vista de ellos, antes que lanzarse a una confrontación."

marzo 17, 2009

APRENDER SOBRE NUESTRAS EMOCIONES


Esta nota está en el index de nuestra página web y queremos compartirlos con los lectores del blog:



Si nuestro pasado hubiese sido diferente, habríamos observado a nuestro padre escuchando en forma satisfactoria y afectuosa a nuestra madre cuando le expresaba sus frustraciones y decepciones.
Habríamos observado a nuestra madre confiando en nuestro padre y compartiendo sus sentimientos abiertamente, sin desaprobarlo y sin echarle culpas.
Habríamos experimentado el hecho de ver que una persona podría sentirse perturbada sin rechazar a nadie con desconfianza, manipulación emocional, desaprobación, prevención, condescendencia o frialdad.
A lo largo de nuestros años de crecimiento habríamos estado gradualmente en condiciones de dominar nuestras emociones del mismo modo en que dominábamos la facultad de caminar o las matemáticas. Habría sido una habilidad aprendida como caminar, saltar, cantar, leer y efectuar el balance de nuestra chequera.
Pero no sucedió así para la mayoría de nosotros. Por el contrario, pasamos años –los primeros de nuestra vida, cruciales para nuestra educación intelectual y emocional- aprendiendo a comunicarnos insatisfactoriamente y a ignorar, manejar mal o reprimir nuestras emociones.
Por el hecho de que carecemos de educación para comunicar nuestros sentimientos, nuestras relaciones no alcanzan el máximo potencial de armonía y sinergia que podrían alcanzar.

Para poder entender hasta qué punto resulta esto difícil, considere sus respuestas a las siguientes preguntas:

1. Cuando se siente enojado o resentido, ¿cómo expresa amor si, mientras usted estaba creciendo, sus padres o bien discutían o bien evitaban conscientemente la discusión?
2. ¿Cómo logra que sus hijos lo escuchen sin gritar ni castigarlos, si sus padres gritaban y lo castigaban para mantener el orden?
3. ¿Cómo pide más apoyo si, aun siendo niño, usted se sintió permanentemente desatendido y decepcionado?
4. ¿Cómo se abre y comparte sus sentimientos si teme ser rechazado?
5. ¿Cómo le habla a su pareja si sus sentimientos dicen “te odio”?
6. ¿Cómo dice “lo lamento” si, de niño, usted era castigado por cometer errores?
7. ¿Cómo puede admitir sus errores si le teme al castigo y al rechazo?
8. ¿Cómo puede mostrar sus sentimientos si, de niño, usted era permanentemente rechazados o juzgado por sentirse perturbado o por llorar?
9. ¿Cómo se supone que usted pida lo que quiere si, de niño, lo hacían sentir mal por querer más?
10. ¿Cómo se supone siquiera que sepa lo que está sintiendo si sus padres no tenían el tiempo, la paciencia o la sabiduría para preguntarle cómo se sentía o qué era lo que lo molestaba?
11. ¿Cómo puede aceptar las imperfecciones de su pareja si, de niño, usted sentía que debía ser perfecto para merecer amor?
12. ¿Cómo puede escuchar los sentimientos de dolor de su pareja si nadie escuchaba los suyos?
13. ¿Cómo puede perdonar si usted no era perdonado?
14. ¿Cómo se supone que usted llore y alivie su dolor y su pesar si, de niño, le decían siempre ‘No llores’ o ¿Cuándo vas a crecer?’
15. ¿Cómo puede escuchar la decepción de su pareja si, de niño, lo hacían sentir responsable por el dolor de su madre mucho antes de que pudiera comprender que usted NO era responsable?
16. ¿Cómo puede escuchar la ira de su pareja si, de niño, su madre o su padre le adosaban a usted sus frustraciones a través de gritos y exigencias?
17. ¿Cómo se abre y confía en su pareja, si las primeras personas en las que confió con su inocencia lo traicionaron de alguna manera?
18. ¿Cómo se supone que puede comunicar sus sentimientos en forma respetuosa y afectuosa si no ha tenido la práctica de dieciocho años sin la amenaza de ser rechazado o abandonado?
La respuesta a estas dieciocho preguntas es la misma: es posible aprender sobre nuestras emociones, desarrollar nuestro cociente emocional, pero tenemos que trabajar para ello.



Dr. John Gray

agosto 01, 2008

Tips: IE en la educación


"De la misma manera que los padres se acercan al niño para consolarlo cuando se siente abatido, tienen que hallarse cerca para ayudarlo a que se controle cuando está haciendo algo que no está permitido."