La empatía -la habilidad de saber y entender lo que siente otro- entra en juego en una amplia gama de situaciones de la vida, desde las ventas y la administración hasta el idilio y la paternidad, pasando por la vida académica y la actividad política.
Uno de los obstáculos par la empatía es el secuestro emocional. Es menos probable que escuchemos cuando nos sentimos enojados, agobiados, abrumados, amenazados o embargados por otra emoción que produzca un cortocircuito en el nivel de la escucha necesaria para generar una verdadera empatía.