
No hay manera de que podamos hacer cambiar a las personas difíciles para que, de pronto, sean agradables y receptivas. Ese cambio sólo se produce cuando las personas interesadas lo desean y trabajan para conseguirlo. De modo que si no podemos cambiarlas, lo único que podemos hacer es cambiar la forma de reaccionar frente a ellas.
Toda comunicación se basa en la reacción y en la respuesta a esa reacción. Así que, cambiando nuestras propias reacciones, tanto interna como externamente, lograrermos que las personas difíciles reaccionen a su vez de forma distinta (aunque sólo sea temporalmente).
A veces tendremos que ser bastante hábiles a la hora de hablar a estas personas. Aunque podamos desahogarnos y gritarle a un hermano o hermana, es muy probable que tengamos problemas si reaccionamos del mismo modo con nuestro jefe. Gritar no es una buena forma de manejar situaciones ni siquiera con la familia, pero al menos no perderemos el trabajo.
Cada uno reacciona de una forma diferente con las personas problemáticas, porque todos partimos de un punto distinto. No hay dos personas que se vean a sí mismas de la misma manera, una puede estar calmada y serena, otra demasiado segura de si misma, mientras que otra puede padecer de baja autoestima. Es muy fácil sentirse herido, desvalorizado y desmoralizado por las palabras y las acciones de los demás; de hecho, eso es lo que pretenden y lo que les otorga su poder. No obstante, si permite que le hieran está dejando que le ganen y eso no es bueno ni para usted ni para la siguiente desafortunada víctima. La forma de superar las dificultades que van surgiendo es ser más inteligente que esas personas e influir en sus respuestas. Con frecuencia, podrá hacerlo sin que ni tan siquiera se den cuente de ello.
Ver Manual completo en:
http://www.inteligencia-emocional.org/cursos-gratis/como-tratar-personas-dificiles/index.htm
Toda comunicación se basa en la reacción y en la respuesta a esa reacción. Así que, cambiando nuestras propias reacciones, tanto interna como externamente, lograrermos que las personas difíciles reaccionen a su vez de forma distinta (aunque sólo sea temporalmente).
A veces tendremos que ser bastante hábiles a la hora de hablar a estas personas. Aunque podamos desahogarnos y gritarle a un hermano o hermana, es muy probable que tengamos problemas si reaccionamos del mismo modo con nuestro jefe. Gritar no es una buena forma de manejar situaciones ni siquiera con la familia, pero al menos no perderemos el trabajo.
Cada uno reacciona de una forma diferente con las personas problemáticas, porque todos partimos de un punto distinto. No hay dos personas que se vean a sí mismas de la misma manera, una puede estar calmada y serena, otra demasiado segura de si misma, mientras que otra puede padecer de baja autoestima. Es muy fácil sentirse herido, desvalorizado y desmoralizado por las palabras y las acciones de los demás; de hecho, eso es lo que pretenden y lo que les otorga su poder. No obstante, si permite que le hieran está dejando que le ganen y eso no es bueno ni para usted ni para la siguiente desafortunada víctima. La forma de superar las dificultades que van surgiendo es ser más inteligente que esas personas e influir en sus respuestas. Con frecuencia, podrá hacerlo sin que ni tan siquiera se den cuente de ello.
Ver Manual completo en:
http://www.inteligencia-emocional.org/cursos-gratis/como-tratar-personas-dificiles/index.htm