agosto 22, 2016

Las distintas etapas del enojo




Los chiquitos de 2 años muestran su enojo pegando, pateando, gritando, empujando, mordiendo, pellizcando: a cada rato se llenan de frustración por las miles de cosas que no los dejamos hacer, o las que los obligamos a realizar, o las que no pueden (porque no tienen fuerza o habilidad para lograrlas). 

Carecen de la riqueza de vocabulario y de la capacidad de hablar de lo que les ocurre, y por eso se expresan a través de su cuerpo. Algunos pocos se retiran o se duermen ante alguna contrariedad, pero la mayoría nos hace notar con fuerza su disgusto. A los 3 años los chicos empiezan a hablar más y mejor, y entonces ya no pegan, muerden ni gritan tanto, pero en cambio empiezan con los insultos: "mala", "tonto", y otros epítetos más subidos de tono, especialmente a mamá, pero también a papá y a otros cuidadores. 

Es una forma más evolucionada de reaccionar, todavía no pueden hablar de lo que les pasa, pero es un gran avance en relación con la etapa anterior de reacción física inmediata. Llamo al insulto "patada verbalizada", porque convierten su enojo en palabras en lugar de acciones, por lo que habría que alegrarse (aunque nos cueste, porque es muy diferente que lo que nuestros padres hicieron en nuestra infancia), o por lo menos no enojarse tanto y no darle demasiada trascendencia salvo que digan algo extremadamente grosero.

A los 2 años no funciona responder a sus conductas con fuertes retos y penitencias porque no resuelven el problema, sino que más bien lo fijan, y lo mismo ocurre a los 3 con los insultos. Resulta más útil y eficaz en las dos edades poner en palabras el enojo que registramos detrás de ese golpe o insulto y entonces decirles: "Estás enojado conmigo", o "qué rabia tener que dejar de jugar para ir a bañarte", o "¿justo ahora hay que apagar la tele?" y nada más. Si no logra calmarse con nuestra puesta en palabras de lo que le pasa, repetimos la frase: "Estás enojado" y agregamos: "Pero a mamá no se le habla así", y si aún así sigue sin detenerse, pasaremos a anunciar una consecuencia corta, cumplible, relacionada con su enojo, activa, reparadora: "Si volvés a hablarme así vas a? hacerme un dibujo, ayudarme a cocinar, salir de la cocina (un ratito corto)".

Recién a los 4 pueden hablar más articuladamente de lo que les pasa ("yo quería saludar primero a papá") y ya no empujan al hermanito que llegó primero ni le dicen "¡tonto!" a los gritos porque le ganó.

Nuestros hijos chiquitos se enojan muchas veces por día con nosotros, nos ven malos y también nos adoran, nos celan, nos quieren exclusivamente para ellos, quieren hacer siempre lo que quieren, todo eso junto y también separado.

Y saben que cuando se portan mal los adultos vamos a toda velocidad hacia donde ellos están, cosa que lamentablemente solemos no hacer cuando nos llaman para mostrarnos un dibujo o la prueba genial que se les acaba de ocurrir; saben que sus acciones o sus insultos garantizan atención y presencia inmediata, y es tan eficaz que no dejan de hacerlo.

Todos tenemos buenos y malos deseos y pensamientos, y al crecer y madurar vamos eligiendo "portarnos" bien. Lo importante es que nuestro hijito no se sienta malo por decirle mala a su mamá o por empujarla; los padres tenemos que aprender a sobrevivir sin daño, sin ofensas, venganzas o culpabilizaciones a esos "ataques", porque así los mismos chicos se sienten menos malos y, lo que es muy importante, aprenden a separar pensamientos, sentimientos y deseos de acciones y palabras.
No es casual que los malos de los cuentos tradicionales existan desde hace muchos años y perduren; tranquilizan a los chicos de que ellos no son los únicos que sienten esas cosas, aunque también les encanta saber que los buenos ganan.

PARA LA NACION

mayo 23, 2016

Corrección Emocional VIDEO

Corrección emocional es el tono, el sentimiento, cómo decimos lo que decimos, el respeto y la compasión que nos mostramos recíprocamente. Video de TED



mayo 11, 2016

Autocontrol Emocional y la utilidad del mal humor, el enojo, la melancolía, el miedo, la tristeza.

Daniel Goleman defiende que en la empresa, cuando hablamos de autocontrol emocional no estamos abogando, en modo alguno, por la negación o represión de nuestros verdaderos sentimientos.

El "mal" humor, por ejemplo, también tiene su utilidad; el enojo, la melancolía y el miedo pueden llegar a ser fuentes de creatividad, energía y comunicación; el enfado puede constituir una intensa fuente de motivación, especialmente cuando surge de la necesidad de reparar una injusticia o un abuso; el hecho de compartir la tristeza puede hacer que las personas se sientan más unidas y la urgencia nacida de la ansiedad —siempre que no llegue a atribularnos— puede alentar la creatividad. 

 También hay que decir que el autocontrol emocional no es lo mismo que el exceso de control, es decir, la extinción de todo sentimiento espontáneo que, obviamente, tiene un costo físico y mental. La gente que sofoca sus sentimientos —especialmente cuando son muy negativos— eleva su ritmo cardíaco, un síntoma inequívoco de hipertensión. Y cuando esta represión emocion
al adquiere carácter crónico, puede llegar a bloquear el funcionamiento del pensamiento, alterar las funciones intelectuales y obstaculizar la interacción equilibrada con nuestros semejantes. Por el contrario, la competencia emocional implica que tenemos la posibilidad de elegir cómo expresar nuestros sentimientos.

OBJETIVOS DE NUESTRAS EMOCIONES BÁSICAS:

    Miedo: el objetivo es la protección y el cuidado.
    Afecto: el objetivo es la vinculación.
    Tristeza: el objetivo es el retiro. Cuando sentimos tristeza nuestro organismo nos está diciendo "retírate de ahí y vuelve a estar contigo".
    Enojo: el objetivo es la defensa.
    Alegría: su objetivo es la vivificación. Viene a ser la batería de nuestra existencia.


CURSO ON LINE DE INTELIGENCIA EMOCIONAL
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abril 27, 2016

Los cuerpos también se alienan

La conspiración del silencio

Los cuerpos también se alienan



Siempre me he sentido —y ahora me reprocho— una persona bastante descorporalizada, poco dada al afecto, al contacto, al ejercicio. Pero, sea por fascinación hacia lo extraño o por curiosidad hacia lo ineludible, en los últimos años ciertas lecturas e inquietudes me han hecho más sensible al movimiento corporal, propio y ajeno. Han despertado en mí una “conciencia uncida a la carne”, como reza el magistral título de los diarios de Susan Sontag. Un interés que no sólo proyecto sobre la pantalla cinematográfica, hacia donde se dirigen la mayoría de mis reflexiones escritas, sino que también detecto en la calle, en el metro, en los bares, en las casas, cual etólogo, especialmente en lo que respecta a las experiencias somáticas y afectivas ligadas al movimiento corporal, y el modo en que su regulación social las condiciona. Por ejemplo, la relación entre género, movimiento y emoción, cuestión sobre la que arrojo tres apuntes, y el bosquejo de una conclusión.
Uno: El movimiento y la emoción son dos fenómenos corporales vinculados. Se abrazan, se acompañan, se alimentan mutuamente. Para empezar las emociones nos mueven, nos ponen en moción, como su propio nombre indica. Los cambios corporales y las tendencias de acción que desencadenan producen determinadas sensaciones cinestésicas en los sujetos que las padecen. Sensaciones de movimiento corporal propio, en ocasiones provocadas por una actividad ejecutada, como apartarnos de algo que nos da asco, sea una comida putrefacta o un gesto deleznable. En otros casos por la mera potencialidad de acción que instauran, que experimentamos como una relación dinámica del cuerpo con el espacio, con su magnitud, sus ritmos, sus fuerzas, su textura, y nuestra posición, extensión y intención en él.
Estas sensaciones resultan especialmente palpables en las emociones que preparan acciones drásticas, como el miedo o la ira, donde la respuesta física implica unos movimientos directamente observables y sensibles. Pero también en emociones con menor urgencia a la acción, donde la experiencia del tono corporal se impone a la de su motricidad. La alegría, por ejemplo, produce una sensación de expansión, elevación y entonación corporal directamente sensible sin necesidad de que el cuerpo que la padece se mueva explícitamente. Algo vibra enérgicamente en el interior del gozoso, lo exhiba o no. Tanto que en ocasiones tendemos a dar rienda suelta a dicho fulgor, ventilándolo en forma de abrazos, saltos y los más rocambolescos bailes. Del mismo modo, la tristeza viene acompañada por una sensación de concentración, decaimiento y languidez corporal difíciles de ocultar, dado el afán de nuestra postura por manifestarla. Pareciera que la gravedad se ha marcado una victoria, y el cuerpo se percibe pesado, empequeñecido, presionado, resultando todo movimiento un esfuerzo desmedido. Vamos, en definitiva: a pesar de que moción y emoción son experiencias distintas, se integran dinámicamente en una forma singular de “ser un cuerpo”.



Dos: No extraña, por lo tanto, que la situación somatomotora afecte inversamente a los afectos. La psicóloga Amy Cuddy defiende que sostener “posturas de poder” —gestos expansivos, distendidos, ostentosos— durante unos minutos puede desencadenar una reacción hormonal con consecuencias positivas sobre la confianza y la tolerancia al riesgo. ¡Hacer para creer! Y más importante aún, los movimientos corporales actúan sobre las emociones. No las inducen, ojo. Una emoción es mucho más que el movimiento corporal que desencadena, o los cambios fisiológicos que la caracterizan, digan lo que digan las versiones más simplistas y popularizadas de la teoría somática (que Jesse Prinz, en su magnífico Gut Reactions: A Perceptual Theory of Emotion, desbarata lúcidamente desde dentro). Pero sí las favorecen y colorean. Digamos que secundan la emoción. De modo que, volviendo a los ejemplos anteriores, los movimientos expansivos, elongados, vitales propician e intensifican la alegría. La explayan. A la vez que pueden desbaratar la pena, contrarrestando la experiencia que desencadena. Y los movimientos concentrados, encogidos, fatigosos agudizan la tristeza, y boicotean el júbilo. En resumidas cuentas: existen formas de afinar las experiencias afectivas actuando directamente sobre el cuerpo, estableciendo desde la voluntad movilidades sensacionalmente productivas. Free your ass and your mind will follow.

Tres: El panorama expuesto resulta especialmente revelador a la hora de entender los vínculos entre el habitus corporal, lo somático y lo afectivo. Entre los modos aprendidos de movernos –actuar, circular, estar– y el universo de sensaciones por el que nos movemos. Porque la conducta individual se esculpe en sociedad, cincelada a golpe de normas que disciplinan el cuerpo, de la interacción con una red de comentarios aprobatorios y miradas juiciosas, respuestas cariñosas y gestos amonestadores, expectativas a las que uno se acomoda y modelos a los que se aspira. Un fenómeno que se nos revela especialmente al hacer comparaciones. Por ejemplo, al observar los diferentes modos de estar moldeados por las normas de género, que solicitan que la masculinidad y feminidad se performen desplegando, entre otras cosas, conductas corporales apropiadas a cada género. Conductas que terminan por inscribirse en el cuerpo en forma de hábito, y que, como se viene contando, moldean la propia experiencia somática y afectiva. De la motricidad a la motilidad, de lo voluntario a lo automático. Porque el género se hace y rehace en el quehacer diario.
En esta línea, sociólogas como Raewyn Connell —Gender and Power: Society, the Person and Sexual Politics— e Iris Marion Young —Throwing Like a Girl and other Essays in Feminist Philosophy and Social Theory— han escrito sobre los diferentes modos en que los cuerpos son socialmente invitados a ocupar el espacio en función del género al que se adscriben y son adscritos. A un lado del ring la extensividad corporal masculina, siempre abierta a conquistar el espacio, a tener una presencia física significativa en el mundo, que denote seguridad y poder. Al otro, por defecto, la concentración corporal femenina, de presencia mermada, vacilante, subordinada. Hay actividades donde ciertamente la feminidad parece tener el monopolio de la efusión, como el baile. Hay marcos gestuales que la hacen más permisible, como la sensualidad (¡sexy Sadie, you broke the rules!). Y por supuesto hay muchos otros factores implicados en la modelación de los cuerpos (geográficos, subculturales, personales). Pero cuidado, fémina, con realizar movimientos demasiado amplios, grotescos, extravagantes, es decir, que vagabundeen fuera de los límites del género. Porque la sanción siempre está al acecho.

Un encogimiento femenino performado diariamente, que se evidencia en los gestos más automáticos. Andar con pasos cortos, los brazos pegados y la mirada gacha, contoneando el cuerpo sobre sí mismo (porque el cuerpo propio es el único espacio al alcance de su dominio). Sentarse con las piernas cruzadas y las manos sobre el regazo (conformando un pequeño y dulce ovillo). Que al interactuar las muecas sean parcas, los gestos contenidos y las risas moderadas (cuando el llanto femenino tiene patente de corso). Esperar que las cosas sean acercadas y servidas (en bandeja de plata), en lugar de estirar el brazo y agarrarlas (por los cuernos). En definitiva, reducir el cuerpo y moverse con gracia, palabra que alude tanto al ademán delicado y la presencia encantadora, como al favor divino y una alegría de naturaleza moderada, revelando el estrecho nudo gordiano que ata cierta estética del cuerpo —al que debe aspirar la feminidad— con el mandato divino —léase patriarcal— y el júbilo atenuado—dócil, sometido—. Sólo falta el tiro de gracia.

Una conclusión: Vistas las implicaciones del movimiento sobre la emoción, esas normas sociales que vinculan la feminidad con una corporalidad concentrada resultan uno de los modos en que la violencia de género actúa de forma más escandalosamente silenciosa. Porque no sólo simbolizan el poder social del macho, reforzando las relaciones de dominación y subordinación, sino que lo materializan en cuerpo y mente. Una verdadera conspiración del silencio corporal —otra—, que se traduce en afonía emocional, en un enmudecimiento del júbilo, al contrarrestar la experiencia somática y afectiva que desencadena. Y que resulta especialmente retorcida por la separación entre su causa y su efecto. Porque el efecto es visible, sensible. Pero la causa se desdibuja en esa neblina de pequeños ademanes disciplinarios que han condicionado el cuerpo en el pasado, hasta hacer de su dócil movimiento algo en apariencia natural. Violencia sin golpes ni insultos, sino ejercida por la propia víctima. El imperio contraataca —que diría un amante de ciertas operetas espaciales—. El imperio del machismo, del patriarcado, del padre oscuro, que sigue colonizando cuerpos ajenos que quieren andar por los cielos, despegar, pero se ven fijados al suelo.
Pero no perdamos la esperanza. Esto no va de derrotismo, sino de conciencia. De conciencia uncida a la carne, como advertía al comienzo. Porque las normas que regulan los cuerpos femeninos no están escritas en piedra, sino precisamente en la carne que los conforma. En carne sensible. En carne sensible al cambio, a nuevas formas de moverse en la extravagancia. Y superar gozosamente esta dominación afectiva, esta conspiración del silencio, a golpe de aspaviento.

https://elestadomental.com/diario/la-conspiracion-del-silencio

abril 12, 2016

Cuando un paciente viene a su consulta, ¿cómo descubre cuál es su enfermedad? --Mirando cómo se mueve, su postura, la forma de mirar.

No estamos acá para juzgar la medicina ayurvédica porque desconocemos su alcance y efectividad.
Pero esta entrevista es interesante para ver como se ve la interrelación profunda de cuerpo y psiquis desde esta disciplina.



ENTREVISTA A UN MEDICO TIBETANO LAMA TULKU LOBSAN

--Cuando un paciente viene a su consulta, ¿cómo descubre cuál es su enfermedad?
--Mirando cómo se mueve, su postura, la forma de mirar. No hace falta que me hable ni me explique qué le pasa. Un doctor de medicina tibetana experimentado, solo con que el paciente se le acerque a unos 10 metros, puede saber qué dolencia sufre.

--Pero también escucha los pulsos.
--Así obtengo la información que necesito de la salud del enfermo. Con la lectura del ritmo de los pulsos se pueden diagnosticar un 95% de las enfermedades, incluso psicológicas. La información que dan es rigurosa como la de un ordenador. Pero leerlos requiere mucha experiencia.

--Y después, ¿cómo cura?
--Con las manos, la mirada, y preparados de plantas y minerales.

--Según la medicina tibetana, ¿cuál es el origen de las enfermedades?
--Nuestra ignorancia.

--Pues perdone la mía, pero, ¿qué entiende usted por ignorancia?
--No saber que no sabes. No ver con claridad. Cuando ves con claridad, no tienes que pensar. Cuando no ves claramente, pones en marcha el pensamiento. Y cuanto más pensamos, más ignorantes somos y más confusión creamos.

--¿Cómo puedo serlo menos?
--Le daré un método muy simple: practicando la compasión. Es la manera más fácil de reducir tus pensamientos. Y el amor. Si quieres a una persona de verdad, es decir, si no la quieres solo para ti, aumenta tu compasión.

--¿Qué problemas ve en Occidente?
--El miedo. El miedo es el asesino del corazón humano.

--¿Por qué?
--Porque con miedo es imposible ser feliz, y hacer felices a los otros.

--¿Cómo afrontar el miedo?
--Con aceptación. El miedo es resistencia a lo desconocido.

--Y como médico, ¿en qué parte del cuerpo ve más problemas?

--En la columna, en la parte baja de la columna: os sentáis demasiado tiempo en la misma postura. Vitalmente, tenéis demasiada rigidez.

--Tenemos muchos problemas.
--Creemos que tenemos muchos problemas, pero en realidad nuestro problema es que no los tenemos.

--¿Qué quiere decir?
--Que nos hemos acostumbrado a un nivel de necesidades básicas cubiertas, de modo que cualquier pequeña contrariedad nos parece un problema. Entonces, activamos la mente y empezamos a darle vueltas y más vueltas sin solucionarlo.

--¿Alguna recomendación?
--Si el problema tiene solución, ya no es un problema. Si no, tampoco.


--¿Qué relación tiene usted con su mente?
--Soy una persona normal, o sea que a menudo pienso. Pero tengo entrenada la mente. Eso quiere decir que no sigo a mis pensamientos. Ellos vienen, pero no afectan ni a mi mente ni a mi corazón.

--Usted se ríe a menudo.

--Cuando alguien ríe, nos abre su corazón. Si no abres tu corazón, es imposible tener sentido del humor. Cuando reímos, todo es claro. Es el lenguaje más poderoso: nos conecta a unos con otros directamente.


--¿Qué le gustaría ser de mayor?

--Me gustaría estar preparado para la muerte.

--¿Y nada más?
--El resto no importa. La muerte es lo más importante de la vida. Creo que ya estoy preparado. Pero antes de la muerte, debemos ocuparnos de la vida. Cada momento es único. Si damos sentido a nuestra vida, llegaremos a la muerte con paz interior.

--Aquí vivimos de espaldas a la muerte.
--Mantenéis la muerte en secreto. Hasta que llegará un día de vuestra vida en que ya no será un secreto: no os podréis esconder.
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Curso on line de Inteligencia Emocional con aplicación práctica en Salud
http://www.inteligencia-emocional.org/curso/index.htm


febrero 10, 2016

Para obsequiar a nuestros hijos



“¡Enséñame cómo lo haces!”
“¿A ti qué te parece?” o “¿qué opinas de eso”?,
“Me gusta mucho hacer esto contigo”,
“Estoy feliz de tenerte”

enero 22, 2016

SOBRE LA PREOCUPACIÓN y LA PREOCUPACIÓN CRÓNICA y REPETITIVA




SOBRE LA PREOCUPACIÓN:


- Es el núcleo de toda ansiedad.

- La reacción que se encuentra por debajo de la preocupación es la vigilancia con respecto a un peligro potencial.

- La preocupación es un ensayo de lo que podría salir mal y cómo enfrentarse a ello


SOBRE LA PREOCUPACIÓN CRÓNICA Y REPETITIVA:


- La dificultad es que nunca llevan a una solución positiva.

- Las preocupaciones crónicas son un asalto emocional de tono menor: surgen de la nada, son incontrolables, generan un murmullo de ansiedad, son impermeables a la razón y bloquean a la persona en un único e inflexible punto de vista acerca del tema que le preocupa.

- Cuando este mismo ciclo de preocupación se intensifica y persiste, se hace más confusa la línea que lo separa de los auténticos asaltos nerviosos, los trastornos de la ansiedad: fobias, obsesiones y compulsiones, ataques de pánico.

- En todos estos estados, el común denominador es la preocupación que causa estragos.

- La mayor parte de las personas que se preocupan constantemente pueden no dar la impresión de que lo hacen.

- Las soluciones nuevas y las formas renovadas de considerar un problema, no surgen típicamente de la preocupación, menos aún de la preocupación crónica.

- En lugar de encontrar soluciones a estos problemas potenciales, las personas que se preocupan en exceso simplemente reflexionan sobre el peligro mismo, sumergiéndose de una forma discreta en el temor asociado con este mientras permanecen en la misma rutina de pensamiento.

- Las personas que se preocupan en exceso y de una manera crónica lo hacen con respecto a una amplia gama de asuntos, la mayoría de los cuales casi no tienen posibilidades de ocurrir.


Extracto- Artículo completo nuestra página web:

http://www.inteligencia-emocional.org/investigaciones/acercadelapreocupacion.htm

julio 03, 2015

Liderazgo: los empleados por lo general dejan una empresa por dos razones

Inteligencia Emocional aplicada al Liderazgo

Dice Daniel Goleman:  "Hay Group, trabaja con líderes de todo el mundo para ayudarles a crear resultados medibles en sus organizaciones. Y hemos visto una y otra vez que los empleados por lo general dejan una empresa por una de dos razones:

1 . su jefe inmediato o

2 . la falta de oportunidades para desarrollarse y crecer .

Los líderes necesitan tanto la inteligencia emocional (que incluye cualidades de conciencia de sí mismo y la gestión de uno mismo) , así como la inteligencia social (conciencia social y la gestión de las relaciones con los demás ) para atraer y motivar a los empleados de manera efectiva.

En un estudio realizado sobre datos de más de 4.000 personas de unas 280 organizaciones demuestra que las fortalezas en Inteligencia emocional y social están fuertemente correlacionadas con climas equipo positivos.

De los líderes que demostraron más competencias en inteligencia emocional y social, el 92 % ha creado un clima positivo (energizante y de alto rendimiento). Ninguno de ellos ha creado un clima de desmotivación.

junio 17, 2015

Las habilidades sociales facilitan el éxito laboral y pueden contribuir a reducir la pobreza.

Las emociones valen tanto como los conocimientos

  ¿Experiencia o personalidad? ¿Qué cuenta más en una entrevista de trabajo? Hasta hace muy poco, lo que más se valoraba en un candidato laboral eran sus conocimientos sobre el área en la que iba a trabajar. Alguien con más estudios o con más años de experiencia corría con ventaja contra alguien con un nivel académico inferior o con menos años haciendo tareas similares.

Sin embargo, hoy en día los empleadores han comenzado a fijarse en otras características, algunas especialmente relacionadas a la personalidad.

De acuerdo a un estudio del Banco Mundial, la determinación (entendida como la perseverancia para lograr objetivos a largo plazo) es la habilidad más buscada por las organizaciones. Proactividad, adaptabilidad, honestidad y capacidad de trabajar en equipo son otras habilidades muy valoradas en los futuros empleados.

“Cada vez veo más avisos que dicen ´capacidad para trabajar bajo presión´”, comenta Rommel Cáceres, que ya lleva varios años trabajando en diversas empresas peruanas. “Es importante desarrollar esta habilidad mientras se estudia porque si no puede resultar difícil mantenerse en cualquier trabajo”, agrega.

¿Qué son las habilidades socioemocionales y por qué son importantes?

Las habilidades socioemocionales son un conjunto de características que permiten a un ser humano relacionarse exitosamente en la vida. Todo empieza por una buena nutrición, una buena salud y un entorno estimulante durante los primeros 1000 días. Posteriormente, estas habilidades se desarrollan en la casa y en la escuela.

Características como la empatía y la tolerancia, la confianza en sí mismo, la creatividad, la autorregulación y la perseverancia son germinadas durante la niñez. Se ha visto que las personas que desarrollaron este tipo de habilidades antes de los 5 años tuvieron menos conductas de riesgo como el uso de drogas, el embarazo adolescente, el pandillaje, e incluso la criminalidad.

De acuerdo a la UNESCO, en América Latina y el Caribe hay casi 117 millones de niños, niñas y adolescentes en edad escolar. En general, los educadores latinoamericanos consideran que están preparando adecuadamente a los jóvenes para el mercado laboral, mientras que los empresarios lamentan la falta de habilidades sociales y emocionales.

Esto se debe principalmente a que la educación está centrada en la parte cognitiva. Hay muy poco tiempo en clase dedicado a la formación de habilidades sociales en los estudiantes. En la mayoría de los casos, los docentes no están capacitados para desarrollar y hablar del control de las emociones y esta tarea se dificulta aún más en zonas de mayor pobreza y de mayor violencia social.

El costo de no tener habilidades sociales


El no haber desarrollado habilidades socioemocionales cuando niños resulta en ciudadanos con poca capacidad de controlar sentimientos como la frustración o la ira, y mucho más propensos a reacciones inapropiadas e intempestivas.

Como consecuencia, estas personas no pueden mantener horarios, crear buenas relaciones con otros colegas, negociar en momentos de conflictos o adaptarse a los cambios, según los expertos. Principalmente, se vuelven incapaces de mantener un trabajo estable, lo cual además del impacto negativo en el individuo también puede ser un traspié en el desarrollo societal.

“Diversas investigaciones demuestran que desarrollar habilidades socioemocionales es fundamental para tener éxito en la vida. En muchos casos, mejoran las posibilidades de salir de la pobreza ya que permiten obtener un mejor trabajo, mantenerlo y rendir mejor en él. Las habilidades socioemocionales sirven para tener relaciones más saludables con la familia, con la sociedad y con la comunidad” comenta Inés Kudo, especialista en educación del Banco Mundial.



junio 08, 2015

Test de Asertividad- Estilos de Conducta

OBJETIVO:
Se pretende que reflexionen sobre su estilo de hacer las cosas (comunicándose, agrediendo o escondiéndose) y que sepan que la asertividad al igual que el resto de las habilidades sociales se puede aprender. 



1.- En tus conversaciones con los amigos…
a) Les cuento muy pocas cosas.
b) Soy un supercomunicador, expreso directamente lo que siento.
c) Impongo casi siempre mis puntos de vista.

2.- Si alguien me critica, yo…
a) Pienso que siempre tienen razón. Yo soy el que falla
b) Estudio bien la crítica, la aceptaré o la rechazaré, según.
c) ¿Quién me critica a mí? ¡Qué se atrevan!

3.- En las relaciones con los demás suelen existir problemas. Yo lo que hago es…
a) Bueno, no hago mucho, los demás lo solucionarán y, si no, me aguanto.
b) Sí que suelo aceptar ideas.
c) Con una amenaza lo resuelvo rápidamente.

4. Yo pienso de mí mismo/a que…
a) Psss. Fallo en muchas cosas, soy un desastre.
b) Mis habilidades para relacionarme con los demás son de notable alto. Me veo bien.
c) Me pongo un 10. Soy fenomenal, no fallo en nada. Me veo a mí mismo/a superior.

5.- ¿Cómo funciona tu "coco"?
a) Tengo muchos pensamiento que me bajan la moral.
b) Me defiendo bien.
c) Yo no pienso.

6.- En mi equipo o mi grupo, yo…
a) Participo más bien poco.
b) Creo que soy un buen elemento,
c) Yo soy el equipo, sin mí no funcionaría.

7.- ¿Y con las personas del otro sexo? ¿Qué tal te va?
a) Me da mucho corte. Soy bastante reservado/a para dirigirme a un chico/a
b) No lo hago masl
c) Eso a mí no me afecta. No tengo ningún problema. Consigo lo que quiero.

8.- Cuando hablas con los demás. ¿haces uso de gestos apropiados?
a) A veces suelo mirar a los ojos de quien me habla.
b) Sí
c) De todos los gestos, los adecuados y otros que yo me sé.

9.- Un compañero/a va muy "tope guay" a la última, te encanta su "ropaje", entonces tú…
a) Me callo, no digo nada
b) Le digo alguna cosita agradable
c) Le digo que va horrible (aunque no sea verdad)

10.- Cuando alguien viola mis derechos, yo…
a) Me aguanto
b) Le expreso mis quejas directamente pero con educación
c) Pobre de quien se atreva.
Respuestas:
* Si las respuestas son principalmente de la clase a) tu conducta es pasiva. Debes espabilar , tú tienes tus derechos, tú eres muy válido, tú eres muy importante. ¡Métetelo en la cabeza y practica habilidades sociales!

* Si las respuestas son del tipo b) funcionas asertivamente, es decir, expresas directamente lo que sientes, necesitas, opinas… No obstante, puedes perfeccionar tus habilidades.

* Si tus respuestas son mayoritariamente del tipo c), tu estilo es agresivo. Este no es el camino para ser hábil socialmente. No se trata de avasallar, imponer, aplastar, salirte siempre con la tuya. Reflexiona y piensa que los derechos de los demás también existen. Es el momento de aprender habilidades sociales.

mayo 27, 2015

Los niños tal como son



La verdadera educación consiste en comprender al niño tal como es, sin imponerle un ideal de lo que opinamos que debiera ser. Encuadrarle en el marco de un ideal es incitarlo a ajustarse a ese ideal, lo que engendra en él temores y le produce un conflicto constante entre lo que es y lo que debiera ser; y todos los conflictos internos tienen sus manifestaciones externas en la sociedad. Los ideales son un obstáculo real para nuestra comprensión del niño y para que el niño se comprenda a sí mismo.

Un padre de familia que quiere realmente comprender a su hijo no lo mira a través del velo de un ideal. Si ama a su hijo, lo observa directamente, estudia sus tendencias, sus caprichos, sus peculiaridades. Es sólo cuando no sentimos amor por el niño que le imponemos un ideal, porque entonces son nuestras ambiciones las que tratan de realizarse en él, queriendo que llegue a ser esto o aquello. Si amamos al niño, entonces hay una posibilidad de ayudarle a que se comprenda a sí mismo tal como es.


Si un niño miente, por ejemplo, ¿de qué sirve ponerle delante el ideal de la verdad? Primero hay que averiguar por qué miente. Para ayudarlo necesitamos tiempo para estudiarlo y observarlo, lo cual requiere paciencia, amor y cuidado; por otra parte, cuando no sentimos amor ni tenemos comprensión, obligamos al niño a seguir un molde que llamamos un ideal.


Del libro "Educacion Y El Significado de la Vida" Jiddu Krishnamurti

mayo 15, 2015

Ley aprobada para los “payasos de hospital”

ARGENTINA

La labor del "payaso de hospital" será incorporada al sistema de salud de la provincia de Buenos Aires como "medicina complementaria con el fin de llevar alegría a niños enfermos internados en hospitales, sus familias y a todo el personal".

En la nueva norma, iniciativa del diputado Darío Golía, se determinó que "se entenderá por payaso de hospital aquella persona especialista en el arte de clown que reúna las condiciones y requisitos para el desarrollo de su tarea en los hospitales públicos provinciales y municipales de nuestra provincia".
Estas personas deberán utilizar como lenguaje e instrumento principal el arte clown, según una ley aprobada por el Senado bonaerense.


"Cada servicio de terapia pediátrica deberá contar con un servicio de especialistas en el arte de clown o payasos hospitalario", sostuvo el legislador en su proyecto, inspirado en la labor del médico estadounidense de risa terapia Hunter "Patch" Adams, después llevada al cine, en 1998, con la actuación protagónica del actor Robin Willians Desde hace años, en el Hospital de Niños "Sor María Ludovica", de La Plata, y en otros de la Capital federal, la Asociación Civil "Alegría Intensiva, Payasos de Hospital" trabaja con niños internados y su entorno para que superen, a través de juegos y humor, situaciones traumáticas.
"La labor de los payasos de hospital es fundamental para lograr los objetivos de la risoterapia", aseguró Golía
"La capacidad de la risa mejora el acto médico y esto ha sido científicamente demostrado cuando se descubre que el cortex cerebral libera impulsos eléctricos negativos un segundo después de comenzar a reír, cuando nos reímos el cerebro emite información necesaria para activar la secreción de encefalinas, que poseen propiedades similares a la morfina con capacidad de aliviar el dolor", explicó Golía al fundamentar la ley.


Aseguró que "la labor de los payasos de hospital o especialista en el arte clown es fundamental para lograr los objetivos de la risoterapia, y más cuando dicha terapia complementaria está dirigida a los niños enfermos". "Esta situación adversa puede cambiar cuando la lente utilizada es la mirada del clown, transformándose en lo que quisiéramos que sea, animando a los niños, a sus pares y al personal médico y no medico a jugar otra vez" dijo y recordó que existe en el mundo una corriente denominada "Humanización Hospitalaria" que "persigue la idea de que los pacientes sean abordados desde un enfoque integral, evitando las etiquetas médicas, las divisiones entre sano y enfermos".
Golía sostuvo que "se considera como viable y de aplicación para los niños, que son el sector que más lo capta la implementación de servicios de especialistas, el arte clown en los distintos hospitales de nuestra provincia como forma de medicina complementaria".

mayo 13, 2015

La incapacidad de encontrar el sentido de las emociones, como ejemplo la hipocondria


    
          La vida de un hipocondríaco diríase que aparece como normal, sin problemas ni grandes agobios o teniendo la persona total entereza, y todo iría de maravilla de no ser por la presencia de malestares físicos incomprensibles que nunca parecen encajar en los cuadros médicos oficiales. Las nauseas, los mareos, el vértigo, el aturdimiento, son tan evidentes que sería absurdo no pensar que obedecen a alguna misteriosa enfermedad, siendo que no se ve ni reconoce el poder la ansiedad como causa de los síntomas.

     Mientras que una persona preparada para reconocer sus emociones podría poder fácilmente etiquetar al aburrimiento, a la soledad, a la falta de estímulos, carencias sexuales, falta de afecto, rencor o ambición frustrada, el hipocondríaco padece de una alexitimia o incapacidad de encontrar el sentido de las emociones, sólo constata dolor de cabeza, de estómago, de las articulaciones, un extraño cansancio, molestias musculares misteriosas, sensaciones internas inquietantes, y todo ello le hace sospechar alguna enfermedad que coincidiera en algunos aspectos (aunque luego el médico encontrará más diferencias que similitudes).

     La relación atormentada con el cuerpo delata la presencia oscura de lo que, al no poderse decir, elaborar o matizar, sólo obtiene atención en la superficie de la piel, en la contracción muscular, en espasmos sin sollozo, fruncido de cejas sin pensamiento, dolor sin herida que lo produzca.

     Como quiera que lo que busca el hipocondríaco es en la dirección de la enfermedad, también se desconcierta al ver que nunca se resuelve el diagnóstico médico, ni ningún fármaco le cura de lo que no tiene.

     Algunos médicos odian a esta clases de pacientes que parecen hacerles perder el tiempo y que constantemente cuestionan su profesionalidad. Pero el mensaje de "no tiene usted nada'' niega la existencia de lo que el hipocondríaco ve con la evidencia de sus sentidos, y le hace vacilar entre la idea de ser locos alucinando cosas que no existen y la idea de que tienen algo tan raro que los mismos médicos desconocen (algo que evoca la posibilidad de ser un "caso perdido''). El hipocondríaco se ve obligado a luchar contra corriente en pos de la dignidad de un estado verdadero de enfermo, pero esa verdad parece escurrirse constantemente, no proviene de las autoridades consagradas, ni de la experiencias de los seres queridos, ni aparece en las enciclopedias, ni se deduce fácilmente de las sesudas deducciones sobre el mapa de las molestias.

     Esta situación cambia cuando encontramos por fin un trastorno verdadero, ¡la Hipocondriasis! . Es un trastorno donde confluyen la dificultad de conectarse con la intimidad de lo sentido y pensado, señales psicosomáticas de un alto nivel de ansiedad, rumiaciones fantasiosas sobre cuadros patológicos, sensaciones de incomprensión y desprecio y la tentación contante de estar pendientes de nuestro propio cuerpo rebelde.

     La psicoterapia intenta encontrar los caminos de la elaboración y descubrimiento de la vida emotiva, el reconocimiento de las necesidades no resueltas, el control de las ideas obsesivas y circulares sobre la enfermedad, los múltiples aspectos de las síntomas psicosomáticos, la adecuada gestión del ánimo y de la capacidad de goce de la persona.

19 Mandamientos de María Montessori para los padres de familia

  1. Los niños aprenden de lo que los rodea.
  2. Si criticas mucho a un niño, él aprenderá a juzgar
  3. Si elogias con regularidad al niño, él aprenderá a valorar.
  4. Si se le muestra hostilidad al niño, él aprenderá a pelear.
  5. Si se es justo con el niño, el aprenderá a ser justo.
  6. Si se ridiculiza al niño con frecuencia, él será una persona tímida.
  7. Si el niño crece sintiéndose seguro, aprenderá a confiar en los demás.
  8. Si se denigra al niño con frecuencia, se desarrollará en él un malsano sentimiento de culpa
  9. Si las ideas del niño son aceptadas con regularidad, él aprenderá a sentirse bien consigo mismo.
  10. Si se es condescendiente con el niño, él aprenderá a ser paciente
  11. Si se alienta al niño en lo que hace, ganará seguridad en sí mismo
  12. Si el niño vive en una atmósfera amigable y se siente necesario, aprenderá a encontrar amor en el mundo.
  13. No hables mal de tu niño/a, ni cuando está cerca, ni cuando no lo está
  14. Concéntrate en el desarrollo de lo bueno del niño de tal manera que sencillamente no quede lugar para lo malo
  15. Escucha siempre a tu hijo y respondele cuando él se acerque a tí con una pregunta o un comentario
  16. Respeta a tu hijo aunque haya cometido un error. Lo corregirá ahora o quizá un poco más adelante
  17. Está dispuesto a ayudar si tu niño busca algo, pero tambien está dispuesto a pasar desapercibido si él mismo ya ha encontrado lo que buscaba
  18. Ayuda al niño a asimiliar lo que antes no había podido asimilar. Haz eso llenando el mundo que lo rodea de cuidado, discreción, oportuno silencio y amor.
  19. Cuando te dirijas a tu hijo, hazlo siempre de la mejor manera. Dale lo mejor que hay en tí

mayo 08, 2015

ANGUSTIA: aguantar un rato

Una fuerte emoción aturde, desorganiza el curso del pensamiento y se presenta como un certero disparo en el centro de la atención. 

Si la emoción es de angustia, la necesidad urgente de escaparse es más importante que ocuparse de observar a qué apunta, qué se teme. La razón es sencilla: el trabajo de sobreponerse exigiría aguantar un rato la angustia hasta hacerla desaparecer razonablemente, por consiguiente optamos por una solución peor pero más rápida.