noviembre 23, 2009
noviembre 17, 2009
...los despedían porque tenían poca Inteligencia Emocional
–Pasamos de jefes firmes y visionarios a managers sensibles y con inteligencia social. ¿De dónde vino este cambio?
–No creo que antes no fuera necesario pero sí es verdad que éramos menos conscientes del efecto que esto tenía sobre la productividad.
Al parecer, el hombre no es el único animal que construye autoridad a base de empatía. En su libro Chimpanzee Politics (Política para chimpancés), el psicólogo Frans de Waal describió la competición por el liderazgo en la jaula de chimpancés de un zoo holandés. Según de Waal, ganaba el que había armado la mejor coalición de seguidores, sin que para eso hiciera falta ser el más alto o el más fuerte.
Claro que los monos no usan teléfono celular ni viven pendientes del mail. Según Goleman, estos son dos de los grandes enemigos de la buena comunicación entre el líder y sus colaboradores: “Nuestro mensaje llega justo a tiempo porque ahora hay muchas más cosas que distraen nuestra atención de la persona con la que estamos y una conexión positiva requiere compenetrarse con esa persona, no ignorarla. Por otro lado, hoy resulta muy tentador enviar un mail en vez de encontrarse con alguien o incluso hablar por teléfono. Pero el mail tiene sólo contenido verbal, deja de lado la riquísima variedad de mensajes emocionales que se transmiten junto con las palabras, en una comunicación cara a cara o incluso cuando hablamos por teléfono”.
–En estos tiempos de turbulencias, ¿quedan empresas con tiempo para preocuparse por la empatía de sus managers?
–Se da una paradoja y es que los ejecutivos tienden a concentrarse en la gestión a corto plazo de la crisis y no a pensar en cuáles son las habilidades que hacen falta para conseguir que la gente trabaje de forma más efectiva y, de ese modo, sobrevivir a la crisis. Hay una investigación muy interesante que mi amigo Claudio Fernández Araoz llevó adelante desde Buenos Aires para la empresa de reclutamiento de ejecutivos Egon Zehnder International. El se fijó en los ejecutivos seleccionados por Egon que habían terminado siendo despedidos por resultados insuficientes, a pesar de que precisamente por su experiencia de negocio los habían contratado. La conclusión a la que llegaron fue que los despedían porque tenían poca inteligencia emocional, no sabían dirigir bien a la gente. Por eso, en tiempos de crisis es aún más arriesgado para las empresas tener managers con pocas habilidades sociales: la supervivencia depende de lo bien que trabaje la gente.
–A su manera, Adolf Hitler o Saddam Hussein también tenían grandes dotes de liderazgo. ¿Su teoría de la inteligencia social previene contra líderes así?
–Una de las características de la gente con una inteligencia social superior es que tienen una empatía que les permite estar muy en sintonía con los efectos que tiene cualquier acto sobre otras personas. Esta característica es la que hace que este tipo de personas no respalde personalidades como la de un dictador.
–El psicoanalista Manfred Kets de Vries, el psicólogo Howard Gardner y ahora usted se han convertido en fuentes de inspiración para los hombres de negocios. ¿A qué atribuye el auge de la psicología en el management?
Entrevista de Francisco Zárate a Daniel Goleman
Frases
Daniel Goleman
noviembre 05, 2009
El poder curativo del apoyo emocional
noviembre 04, 2009
noviembre 03, 2009
Cuáles son los trabajos que más felicidad proporcionan
Un estudio arrojó llamativas conclusiones sobre el grado de satisfacción que otorgan las profesiones. Quiénes son los que trabajan con más entusiasmo y quiénes, los más quejosos
Este estudio realizado durante más de tres décadas (1972 - 2006) entre más de 27 mil personas, demuestra que en Estados Unidos, después de quienes ejercen alguna labor de liderazgo religioso, los fisioterapeutas, bomberos, administradores del sector de la enseñanza, pintores, escultores y artistas, profesores y autores son quienes más satisfacción tienen en su labor.
"Esperábamos que los trabajos más prestigiosos fueran los que proporcionaran más satisfacción y felicidad pero las profesiones mejor clasificadas son las que implican cuidado y ayuda a los demás", explica Tom Smith, director general de NORC.
"Mi trabajo me permite dar ayuda a otras personas y a verlos progresar tanto en lo espiritual como en lo personal", afirmó el Padre Mayo, uno de los sacerdotes que participó de esta gran encuesta.
De otro lado, los abogados, médicos y banqueros, que podrían ser consideradas como las profesiones más satisfactorias por algunos debido a los elevados ingresos que por lo general perciben las personas que realizan estas labores, no tienen la felicidad asegurada. Sólo el 58 por ciento de los médicos y el 52 por ciento de los abogados se declararon muy satisfechos con su labor profesional.
El estudio también demuestra que los camareros y cajeros son quienes menos satisfechos están con su labor.
octubre 09, 2009
Ejercicio: Transformar a nuestro crítico interno en un asesor interior

octubre 02, 2009
Las Cinco Mentes del Futuro
Hijo de refugiados de la Alemania nazi, Howard Gardner es conocido en el ambiente de la educación por su teoría de las inteligencias múltiples, basada en que cada persona tiene —por lo menos— ocho inteligencias o habilidades cognoscitivas (musical, cinético-corporal, lógico-matemática, lingüística, espacial, interpersonal, intrapersonal y naturista).Investigador de la Universidad de Harvard, tras años de estudio ha puesto en jaque todo el sistema de educación escolar en EE. UU.
Gardner, es codirector del Proyecto Zero en la Escuela Superior de Educación de Harvard, donde además se desempeña como profesor de educación y de psicología, y también profesor de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston.
En 1983 presentó su teoría en el libro "Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences" y, en 1990, fue el primer estadounidense que recibió el Premio de Educación Grawmeyer de la Universidad de Louisville. En él critica la idea de la existencia de una sola inteligencia, a través de las pruebas psicométricas.
En la Introducción de su obra 'LAS CINCO MENTES DEL FUTURO', escribió:
"Hoy, después de dos guerras mundiales y una prolongada Guerra Fría, nos hemos embarcado en lo que bien puede ser el caso de globalización de más alcance. Según la describen periodistas, estudiosos y responsables políticos, la globalización actual presenta cuatro tendencias que no tienen precedentes:
1) el movimiento de capital y de otros instrumentos del mercado por todo el mundo, con un flujo virtualmente instantáneo de grandes cantidades cada día;
2) el flujo de seres humanos que atraviesan las fronteras, con cerca de 100 millones de inmigrantes en todo el mundo en cualquier momento dado;
3) el flujo de toda clase de datos a través del ciberespacio, con megabites de información de distinta fiabilidad disponibles para cualquier persona que tenga acceso a un ordenador;
4) el flujo instantáneo y casi invisible de la cultura popular a través de las fronteras en forma de modas, comidas y melodías que iguala cada vez más a los adolescentes de todo el mundo y que también parece provocar la convergencia de los gustos, las creencias y los valores de sus mayores".
Gardner plantea cinco mentes que a su juicio deberemos cultivar en el futuro.
"Cada una de ellas - escribió- se debe considerar un objetivo educativo: son las mentes que espero ver en mis hijos, en mis nietos, en sus descendientes y en sus compañeros. Creo que sabemos lo suficiente para desarrollar una educación capaz de crear personas como éstas y con estas mentalidades:
La mente disciplinada: La mente del futuro debe ser disciplinada en dos sentidos. En primer lugar, debe dominar las principales formas distintivas de pensar que ha creado el ser humano: la ciencia, las matemáticas y la tecnología, como se ha dicho antes, pero también el pensamiento histórico, artístico y filosófico. En segundo lugar, debe dominar diversas maneras de ampliar la propia formación durante toda la vida, de una forma regular y sistemática.
La mente sintética:Aunque la educación debe partir de las aptitudes básicas y las disciplinas tradicionales, no puede acabar ahí. Cuando nos encontremos ante una cantidad excesiva de información deberemos ser capaces de resumirla con precisión, sintetizarla de una forma productiva y hacer que nos sea útil. Este objetivo supone un pensamiento de carácter interdisciplinario, una forma de pensamiento poco comprendida pero cada vez más importante.
La mente creativa: En el futuro, prácticamente todo lo que esté regido por reglas se hará con mayor rapidez y precisión mediante el uso de ordenadores (en realidad, podría haber dicho «hoy» en lugar de «en el futuro»). Se tendrá en gran estima a las personas que puedan ir más allá de la síntesis disciplinaria e interdisciplinaria para descubrir nuevos fenómenos, nuevos problemas y nuevas preguntas y puedan contribuir a su resolución... por lo menos hasta que se presente el siguiente enigma.
La mente respetuosa: Siempre ha sido deseable educar a las personas para que por lo menos sean tolerantes con quienes tienen un aspecto diferente, actúan de una manera distinta y, quizá, son distintos a ellas. Puede que antes fuera posible encerrarse en uno mismo o dentro de las propias fronteras. Pero ya no es así. Si no podemos aprender a con vivir con los demás, el planeta pronto quedará despoblado. Y a menos que nos respetemos mutuamente y valoremos nuestras diferencias, lo máximo que podemos esperar es una paz precaria.
La mente ética: Más allá de un mundo que no se destruya existe el mundo en el que realmente nos gustaría vivir. Este mundo está habitado por personas honradas, consideradas y constructivas, dispuestas a sacrificar sus propios intereses en favor de las necesidades y los deseos de la comunidad. El respeto se da entre las personas; la ética se ocupa de la forma de la sociedad. Debemos educar —y, en el fondo, inspirar— a los jóvenes para que deseen vivir en un mundo mar cado por la integridad y guiado por el desinterés, y para que estén dispuestos a asumir la responsabilidad de lograr este objetivo.
Cada una de estas mentes es difícil de lograr, y nadie sabe con exactitud cómo desarrollar una educación que produzca personas disciplinadas, sintetizadoras, creativas, respetuosas y éticas.
Creo que la supervivencia de nuestro planeta puede depender del cultivo de estas cinco mentes.
Pero también creo firmemente que estas facultades se deberían justificar desde un punto de vista que no fuera instrumental.
Como especie, los seres humanos poseemos un asombroso potencial positivo y la historia está repleta de personas que ejemplifican una o más de estas formas de mentalidad: la disciplina de John Keats o de Marie Curie; la capacidad de síntesis de Aristóteles o de Goethe; la creatividad de Martha Graham o de Pablo Picasso; el ejemplo de respeto y consideración de quienes protegieron a ciudadanas judíos durante la Segunda Guerra Mundial o han tomado parte en comisiones de la verdad y la reconciliación durante la última década; los ejemplos éticos de la ecóloga Rachel Carson, que nos alertó de los peligros de los pesticidas, y del estadista Jean Monnet, que ayudó a que Europa abandonara su actitud beligerante y desarrollara unas instituciones pacíficas.
La educación para el futuro deberá ayudar a más personas a comprender las mejores cualidades de los mejores seres humanos.
Miedo
¡PIU AVANTI!
No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y acomete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua, y no la implora...
¡Que muerda y vocifere vengadora
ya rodando en el polvo, tu cabeza!
Almafuerte
septiembre 29, 2009
LA HABILIDAD EMOCIONAL DE DESARROLLAR CORAJE

**El coraje está asociado a nuestra capacidad para reaccionar con control en algunas situaciones en las que nos damos cuenta de que nuestra acción o nuestra comunicación habituales son insuficientes para lograr lo que deseamos.
**Ante condiciones adversas nuestro pensamiento reconoce factores o personas que nos someten a una presión superior, ante la cual nuestras respuestas normales no logran resultados satisfactorios. Sin ‘algo más que debemos añadir’ nos vemos vencidos y deseamos huir de la situación.
**Este ‘algo más que debemos añadir’ no necesariamente tiene que ser una acción visible. Puede concentrarse en soportar una situación en silencio, sin huir, y sin reaccionar agresivamente. El coraje no equivale exactamente a ‘sentir rabia’, aunque ambos sentimientos pueden llegar a mezclarse. El coraje, sin duda, es una emoción controlada.
**Para desarrollar el coraje es necesario borrar de la mente la idea de sentirnos vencidos por la situación. El coraje se asienta en la idea de ‘seguir luchando’, y ello quiere decir, ni más ni menos, que nuestra actitud interna debe modificarse, para así sacar de nuestra mente los pensamientos derrotados, y sustituirlos por pensamientos de resistencia.
**Recuerde que, en muchas situaciones, gana el que aguanta. Y es lógico que aguante más quien disponga de más coraje.
**Algunos mecanismos puramente físicos ayudan a generar coraje: apretar los dientes, guardar silencio sin perder los nervios, aguantar la respiración y luego respirar profundamente.
**Si se queda paralizado porque las personas con las que está le imponen miedo, imagíneselas en una situación ridícula (en ropa interior, por ejemplo; o trate de visualizar su caricatura exagerando mentalmente sus rasgos).
septiembre 22, 2009
El lenguaje de los sentimientos
septiembre 15, 2009
Entrenamiento para la amistad

La Inteligencia Emocional se aprende
Los niños fueron entrenados para actuar de maneras que Asher descubrió como típicas del comportamiento de los niños más populares. Por ejemplo, fueron alentados a pensar formas alternativas de sugerencias o compromisos si no estaban de acuerdo con las reglas, en lugar de pelear; a recordar que debían charlar con el niño con el que estaban jugando e interesarse en hacerle preguntas; a prestarle atención y observar qué estaba haciendo; a hacer algún comentario agradable cuando la otra persona tenía un acierto; a sonreír y a ofrecer ayuda, sugerencias o aliento.
septiembre 08, 2009
Los sentimientos enterrados

Más aun, necesitaba una manera de hacer que esos sentimientos trabajaran en su provecho; verlos como eran: signos que señalaban el camino en el laberinto.
Si bien casi todos nosotros somos expertos en el manejo e los sentimientos agradables – alegría, felicidad, cariño, gratitud- , sabemos muy poco de los desagradables. Los sentimientos negativos nos asistan y ponen incómodas a las personas que nos rodean, así que tratamos de evitarlos lo más posible.
En realidad la sociedad no alienta a que evitemos encarar los sentimientos penosos, nos dice: “Tómalo con calmo, contrólate, sé fuerte”. Esta actitud es reforzada una y otra vez de muchas maneras. Por ejemplo en un funeral, a menudo se escuchan comentarios respecto de los miembros de la familia afectada: “¿No es cierto que ella lo está soportando bien?”; “El se controla muy bien”.
Es decir que las personas que “se aguantan” y “se controlan” son aquellas que no expresan sus sentimientos. Es así como se enseña a mantener las emociones penosas encerradas en nosotros, a evitarlas o a enterrarlas o a no dejarlas salir. Es mejor mantenerlas adentro, controlarlas; si no, ser nos irán de las manos.
Detrás de todo esto está la idea de que las emociones son irracionales y no deben expresarse abiertamente porque eso nos impediría encarar racionalmente nuestros problemas. Por desgracia para una persona en crisis, el mero hecho de negar, enterrar o ignorar los sentimientos penosos puede tener consecuencias dañinas y muy duraderas.
Desde luego que estos sentimientos penosos intensos no siempre afloran en forma dramática.
Pueden permanecer hirviendo en lo profundo de nuestro ser, consumiendo más y más energía vital, quitándonos la fuerza; pueden carcomer las fibras del bienestar emocional, alterar el equilibrio normal de la salud física. Nuestros cuerpos y nuestras emociones son sistemas en conexión absoluta. Cuando algo ocurre en un sistema, afecta al otro también. Un golpe emocional puede crear malestar físico.
Los sentimientos penosos no desaparecen; de alguna forma van a manifestarse. Pueden aparecer como insomnio, dolor de espaldas, una úlcera, un dolor miserioso o náuseas. A algunas personas les duele la cabeza; otras tienen picazones o pierden peso. A menudo este efecto de los sentimientos negativos agrava una vieja herida o lesión o enmascara algún otro malestar físico inexplicable, golpeando donde el organismo es naturalmente más débil; para alguno será una sinusitis, para otro, una articulación artrítica. La lista es interminable.
La escultura es de Margarita Gordyn
septiembre 01, 2009
Para transmitir emociones, el tocar es tan efectivo como hablar
El tacto posee su propio vocabulario, pero es diferente entre varones y mujeres
NUEVA YORK.- Investigadores han hallado evidencia experimental de que tocar puede valer más que mil palabras, y de que un efímero contacto físico puede expresar emociones específicas, en forma silenciosa, sutil e inconfundible.
Científicos liderados por Matthew J. Hertenstein, un profesor asociado de psicología de la Universidad DePauw, reclutó a 248 estudiantes, para que sean tocados o toquen a un compañero previamente desconocido, para tratar de comunicar una emoción específica: enojo, temor, felicidad, tristeza, disgusto, amor, gratitud o simpatía.
La persona que era tocaba no podía ver y desconocía el sexo de quien lo tocaba, a quien se le indicaba que tratar de transmitir alguna de las ocho emociones mencionadas; ambos permanecían en silencia durante el experimento. Cuarenta y cuatro mujeres y 31 varones fueron tocados por una compañera, mientras que 25 varones y 24 mujeres fueron tocados por un compañero varón.
Finalmente, a cada persona tocada se le dio una lista de ocho emociones y se le pidió que eligiera aquella que había sido transmitida. También hubo una novena opción -"ninguno de estos términos es correcto"-, para eliminar la posibilidad de que al forzar la elección de la emoción cuando la persona no la había sentido realmente.
A quienes tocaban se les indicó que tocaran cualquier parte apropiada del cuerpo, y eligieron en forma variable la cabeza, la cara, los brazos las manos, los hombros, el tronco y la espalda.
La transmisión precisa de la emoción fue de entre el 50 y el 78%, mucho más elevada que el 11% que es lo esperable que ocurra por azar, y siendo tasas comparables a las que se observan en estudios sobre emociones verbales y faciales.
Los investigadores también registraron un complejo "vocabulario" de tactos: una sacaudida, un masaje, una palmada o un apretón; pequeños cambios en la presión aplicada; variaciones en la velocidad del toque; cambios en velocidad de los dedos al moverse sobre la piel; diferentes lugares y duraciones del contacto físico.
Tiffany Field, director del Instituto de Investigación en Tacto de la Universidad de Miami, comentó el estudio: "Esta información es muy interesante, y se suma a la ciencia de la emoción y de la comunicación".
En forma consistente, los participantes del experimento eligieron ciertas formas de tocar para transmitir emociones específicas. Para expresar temor, por ejemplo, generalmente agarraban y apretaban sin movimiento, mientras que para transmitir simpatía agarraban, daban palmadas y masajeaban.
Varones y mujeres eran igualmente capaces de interpretar el tacto, pero empleaban diferentes acciones para comunicar las emociones. Los varones raramente tocaban la cara, y sólo lo hacían cuando debían expresar enojo o disgusto hacía una mujer, o simpatía ante otro varón. Las mujeres, por su parte, tocaban las caras con bastante frecuencia para expresar enojo, tristeza y disgusto ante ambos sexos, y para expresar miedo y felicidad a un varón.
"La mayoría de los contactos duraban sólo cinco segundos, pero en esos momentos, somos capaces de comunicar distintas emociones. Es un sistema de señalización sofisticado que no conocíamos", dijo el doctor Hertenstein.
Diario La Nación
El video que ilustra es precioso, para los que no lo pueden ver entren a:
http://todas-las-emociones.blogspot.com/2009/09/para-transmitir-emociones-el-tocar-es.html
agosto 27, 2009
Intuición

Del libro “El enigma de Paris” de Pablo de Santis
agosto 26, 2009
agosto 24, 2009
Inteligencia Emocional en la Educación: La clave está en llegar a tiempo

Al tiempo que psicólogos y otros especialistas en el desarrollo trazan el mapa del crecimiento de las emociones, pueden marcar más específicamente cuáles son las lecciones que deberían recibir los niños en cada etapa del desenvolvimiento de su inteligencia emocional, que deficits serán los que perduren en aquellos que no han logrado el manejo de las aptitudes adecuadas, y qué experiencias correctivas se podrían realizar para compensar lo que falta.
En el programa de New Haven, por ejemplo, los niños de los grados inferiores reciben lecciones básicas de autoconocimiento, relaciones personales, y toma de decisiones. En primer grado, los niños se sientan en círculo y hacen girar el "cubo de los sentimientos", que tiene escritas palabras como triste o excitado en cada uno de sus lados. Por turno, describen un momento en el que han tenido ese sentimiento, un ejercicio que les otorga mayor seguridad para vincular sentimientos con palabras, y los ayuda a desarrollar la empatía cuando escuchan que otros tienen los mismos sentimientos que ellos.
Hacia cuarto o quinto grado, cuando las relaciones con sus pares cobran una enorme importancia en sus vidas, reciben lecciones que ayudan a que sus amistades funcionen mejor: empatía, control de, los impulsos y manejo del enfado. Por ejemplo, las clases de Habilidades para la Vida que estaban llevando a cabo los alumnos de quinto grado de la escuela Troup, que consisten en interpretar expresiones faciales, están basadas, esencialmente, en la empatía. Para el control de los impulsos hay un gran poster bien visible, con un semáforo, que tiene seis pasos:
Luz roja:
1. Detente, cálmate, y piensa antes de actuar.
Luz amarilla:
2. Cuenta el problema, y di cómo te sientes.
3. Proponte un objetivo positivo.
4. Piensa en una cantidad de soluciones.
5. Piensa en las consecuencias posteriores.
Luz verde:
6. Adelante, y pon en práctica el mejor plan.
La noción del semáforo es regularmente puesta en práctica cuando un niño, por ejemplo, está a punto de estallar de furia, o a ofenderse por una insignificancia, o a romper en llanto cuando se siente burlado, y ofrece un conjunto concreto de pasos para lidiar con estos pesados problemas de manera más mesurada. Más allá del manejo de los sentimientos, señala un camino para una acción más efectiva. Y al transformarse en la manera habitual de manejar los impulsos ingobernables —pensar antes de actuar—, puede llegar a ser una estrategia básica para enfrentar los riesgos de la adolescencia y los que existen más allá de ella.
En sexto grado, las lecciones se relacionan más directamente con las tentaciones y las presiones con respecto al sexo, el consumo de drogas o alcohol, que comienzan a aparecer en la vida del niño.
Miedo, cobardía

La idea de la cobardía nace de un supuesto equivocado : que todos disponemos de los mismos recursos para enfrentar los peligros, y que algunos, a pesar de contar con ellos, no los enfrentan. A éstos se los llama cobardes.
Para poner un ejemplo: Tarzán -arquetipo del hombre valeroso- puede hacer frente a un león sin vacilar, sencillamente porque dispone de los instrumentos para hacerlo. El mismo Tarzán, ante dos o diez leones enfurecidos, inevitablemente sentirá miedo.
Puedo disponer de recursos de un valor mil, y si estoy rodeado continuamente por peligros de valor cinco mil, viviré continuamente con miedo. Por el contrario, puedo contar con recursos de un valor diez, y si estoy expuesto regularmente a peligros de un valor cinco, prácticamente no conoceré el miedo.
¿Dónde quedan la cobardía o la valentía ante lo anterior? se disuelven como conceptos pues cesan en su validez.
Lo que uno comienza a ver en cambio es, simplemente, personas que disponen, o no, de recursos para enfrentarse a la amenaza que se les presenta. También comprende que si quien se retiró desarrolla los recursos necesarios, inevitablemente se enfrentará a la amenaza de la cual se alejó. Y su opuesto: si quien se enfrentó a ella no hubiera tenido los recursos de que dispuso, habría sentido miedo y se habría retirado.
Es importante alcanzar esta comprensión porque quien es tachado de cobarde, sobre todo si se trata de un niño, queda injustamente estigmatizado, la valoración de sí mismo se ve seriamente dañada y se perturba en gran medida su forma de relacionarse consigo mismo y con los demás.
¡Yo no tengo miedo!
Puede ocurrir que uno, efectivamente, no sienta miedo porque no experimenta situaciones en las que existe una desproporción entre la amenaza y los recursos. Es una posibilidad absolutamente plausible. Pero también puede ocurrir que si por sentir miedo uno ha sido rechazado, descalificado, tildado de cobarde, etc..., poco a poco vaya anestesiando la percepción de su miedo. Ya no lo registra y frecuentemente desemboca en el : ‘¡No tengo miedo !’. Al no contar con esa señal, arremete contra el desafío que tiene delante sin reconocer qué recursos son necesarios para hacerlo. Quien así actúa es quien mejor conoce el resultado más frecuente : acabar estrellado contra los desafíos, con más heridas que logros.
Anestesiar el miedo es como cubrir la luz roja del tablero de mandos, para que no se vea...
El reconocer que uno cuenta con los recursos forma parte de los recursos necesarios.
AUTOCONCIENCIA

El espectro de lo que pensamos y hacemos
Está limitado por lo que no percibimos.
Y, dado que no percibimos
Lo que no percibimos,
Poco podemos hacer
Para cambiar
Hasta tanto percibamos
Cómo el no percibir
Más definiciones: LAS EMOCIONES
Es un estado de fastidio, intranquilidad, desasosiego por carecer de un deseo viable en un momento determinado. Enmascara la angustia por estar frente al vacío producido por la ausencia de un proyecto o meta.
Afecto, cariño, amor
La situación incluye un objeto (persona, animal, etc.) con el que se mantiene un vínculo trascendente.
Angustia
Sensación de desasosiego, opresión, ante la posibilidad de que se modifique el mundo que has construido con base en el Argumento de Vida. Miedo al cambio. Sensación de temor ante la emergencia de contenidos psíquicos inconscientes considerados peligrosos para la imagen idealizada.
Ansiedad
Estado de inquietud generalizado acompañado de transpiración, sequedad de boca, taquicardia, hiperventilación. Aparece durante los momentos de expectación.
Cargo de conciencia
Igual que el remordimiento pero el otro no sabe que ha sido lastimado. Por ejemplo, tiene cargo de conciencia el adolescente que le roba plata a los padres o ese esposo que tuvo relaciones con otra mujer amando a la suya. Para calmar ese estado es necesaria la confesión.
Celos
Angustia y rabia ante el riesgo de que el ser que “amo” me compare con un otro y en la comparación yo pierda, lo cual nos habla de un profundo sentimiento de inferioridad.
Confusión
Sensación de inestabilidad, sorpresa, desorientación, que aparece cuando la significación de lo que se dice, por ejemplo, en terapia desafía las verdades absolutas de los mandatos argumentales. Ej. la significación del mandato "No sirves para nada" es contradicha por el mensaje "Te felicito. Has hecho un buen trabajo" expresado por un profesor en una materia.
Depresión o falsa tristeza
También ha sido lastimada la imagen idealizada pero la conducta es de autocastigo. "¡Cómo me hace esto a mí!". Puede encubrir una profunda rabia como la que siente la viuda ante el ataúd del marido.
Envidia
Es una comparación que yo mismo establezco con un otro en función de que posee algo que yo no poseo y que resulta relevante para satisfacer la ilusión de completud. La envidia es, también, potencialidad proyectada. Esto significa que la persona que envidia tiene la posibilidad de hacer o tener lo del otro pero que es frenada por su Argumento de Vida.
Falsa alegría, falso placer
Es lo que siente una persona cuyas acciones responden a lo que se espera de ella en función de su Argumento de Vida. Una satisfacción neurótica por el deber cumplido. Este falso placer es para el Argumento de Vida lo que la alegría es para el Plan de Vida Adulto.
Falso afecto
La situación incluye una persona hacia la que se manifiesta una expresión de afecto que en la realidad no se siente pero que se debe hacer por razones de convivencia.
Gratitud
Es una sensación de bienestar producida por la acción de un otro hacia mí y por la que no espera nada a cambio.
Miedo
Algo o alguien amenaza mi integridad física, psíquica, mis valores o la de mis seres queridos, en el aquí y ahora: siento pasos detrás mío.
Placer, alegría, bienestar
La situación permite el logro de un objetivo o el objetivo ya se logró.
Rabia o ira
Un elemento frustra las expectativas que se tenían para alcanzar un logro.
Remordimiento o culpa auténtica
Es un sentimiento de pena por haber lastimado a otro realmente. Esto lleva a la necesidad de pedir disculpas.
Resentimiento, rencor
Rabia que se prolonga en el tiempo producida por lo que se considera una afrenta contra la imagen idealizada, la cual es sentida como profundamente lastimada. La conducta es generalmente, vengativa, en la realidad o en lo imaginario.
Tristeza
La situación incluye una ausencia, temporaria o definitiva, altamente significativa.
Vergüenza
Miedo a que los demás se den cuenta de cómo soy realmente. Miedo a la crítica por lo que ésta significa en cuanto herida en el orgullo por cuanto no se puede sostener, en esa circunstancia, la imagen idealizada de uno mismo.
agosto 04, 2009
Contagio emocional
Los psicólogos Elaine Hatfield y John Cacioppo, junto con el historiador Richard Rapson, dieron un paso más. En su obra de 1994 Emotional Contagion afirman que el mimetismo sirve también para contagiar emociones.
Si sonrío y otra persona me ve y me devuelve la sonrisa (aunque sea una minisonrisa que no dure más que unas milésimas de segundo) no será solo que esa persona me ha imitado o ha empatizado conmigo; puede ser también que yo le haya transmitido mi alegría.
La emoción se contagia. En cierto modo, se trata de un descubrimiento más o menos intuido. Todos hemos sentido alguna vez cómo nos animamos solo de estar junto a alguien que se encuentra de muy buen humor. Sin embargo, si se piensa con detenimiento se verá que es una idea bastante elaborada. Por ejemplo, solemos creer que la expresión del rostro refleja el estado de ánimo, O sea, si me siento feliz, sonrío, y si me siento triste, pongo cara de compungido. Creemos que la emoción es algo que va de dentro a fuera. Pues bien, el contagio emocional viene a decir que lo contrario también es cierto, que si yo consigo que la otra persona sonría, quiere decir que puedo hacer que se sienta alegre. Y si logro que el otro ponga cara de pena, conseguiré que se sienta triste. En este sentido, la emoción viaja de fuera a dentro.
Si pensamos en las emociones de esta manera (como una reacción de fuera hacia dentro, en vez de dentro a fuera) podremos comprender cómo ciertas personas ejercen una gran influencia en los demás. En definitiva, si algunos son capaces de expresar muy bien emociones y sentimientos es porque son mucho más contagiosos emocionalmente. Los psicólogos llaman a estas personas «emisores». Los emisores poseen una personalidad especial. También poseen una psicología diferente. Por ejemplo, los científicos que han estudiado los rostros dicen que existen enormes diferencias en la localización de los músculos faciales, en su forma y, curiosamente, en su prevalencia. Cacioppo explica: «Es una característica conocida en el ámbito de la medicina. Unas personas son emisoras, o muy expresivas, y otras son especialmente susceptibles. El contagio emocional no es ninguna enfermedad, pero viene a funcionar como si lo fuera».
Howard Friedman, psicólogo de la Universidad de California, en Riverside, ha desarrollado lo que él denomina el test de comunicación afectiva. Lo usa para medir esta capacidad de emitir emociones y contagiarlas a los demás. Consiste en un cuestionario con trece preguntas, como si uno es capaz de estarse quieto mientras escucha buena música de baile, o cuán fuerte es su carcajada, o si toca a sus amigos mientras charla con ellos, o qué tal se le da enviar miradas seductoras, o si le gusta ser el centro de atención. La puntuación más alta del test es de 117 puntos, siendo la media, según Friedman, de unos 71 puntos.
¿Qué significa obtener una puntuación elevada? Para dar respuesta a esta cuestión, Friedman llevó a cabo un experimento fascinante. Seleccionó a una docena de personas que habían obtenido puntuaciones muy altas en el test (más de 90 puntos) y luego a otra docena que había puntuado muy bajo (menos de 60 puntos), y les pidió a todos que rellenaran un cuestionario en que se medía cómo se sentían «en ese momento».
A continuación metió en habitaciones separadas parejas formadas por una persona que hubiera obtenido una puntuación elevada y una que hubiera obtenido puntuación baja. Les pidió que se sentaran un par de minutos. Podían mirarse pero no hablar. Pasados esos dos minutos, les pidió de nuevo que rellenaran un cuestionario muy detallado sobre cómo se sentían. Friedman descubrió que en sólo dos minutos, y sin haber cruzado palabra, los que habían tenido puntuaciones bajas habían terminado contagiados por el humor de los de máxima puntuación. Si alguien con carisma personal partía de un estado depresivo y la persona poco expresiva comenzaba muy contenta, pasados los dos minutos la persona poco expresiva acababa deprimida también. Nunca era al contrario. Es decir, solo los carismáticos eran capaces de contagiar sus emociones al compañero.
julio 22, 2009
EMPIEZA AHORA

julio 16, 2009
El valor de la curiosidad y del error como desarrollo
por Ariel Balderrama
Abel Cortese, reconocido investigador nacional, pasó por la ciudad, disertando en tres soportunidades ante alumnos de las escuelas, funcinarios del municipio y finalmente por la noche, ante una sala colmada, siempre sobre Inteligencia emocional. La jornada fue promovida por la agencia de Desarrollo Económico (Adesu).
El investigador líder en Inteligencia Emocional, Abel Cortese, visitó nuestra ciudad para brindar un seminario sobre “Inteligencia Emocional – Base para el Liderazgo y Trabajo en Equipo”.
En sus diferentes disertaciones Cortese explicó claramente los beneficios concretos que ofrece en las personas el desarrollo de una Inteligencia Emocional, mejorando fundamentalmente el rendimiento y la eficacia en el ámbito laboral, a partir de una adecuada interacción con sus superiores, pares y subordinados.
Frente a una colmada sala, el investigador repasó algunos de los conceptos fundamentales de su teoría, basándose en elementos simples y sencillos como la curiosidad. Su estilo altamente didáctico, hizo que los presentes disfrutaran de la amena charla que estuvo enmarcada en ejemplos históricos o cotidianos, acecando un tema complejo e intangible a la vida diaria.
“Ahora, docentes y líderes fomentan los errores porque tener la valentía y la persistencia en equivocarse es un camino que termina siendo altamente positivo, aunque en un primer momento no se esté seguro acerca de lo que se va a decir o investigar”, señaló en un tramo.
La curiosidad fue rescatada también como otro elemento relevante. “Cada uno de nosotros tiene convicciones, después tiene que aceptar que acertó en algunas y se equivocó en otras. Hoy siento el deber de destacar el valor de la palabra curiosidad. Revaloremos y destaquemos la palabra curiosidad”.
“Llegué a esta conclusión porque, siendo investigador, me gusta leer y de tanto hacerlo, tomé conciencia de la existencia de tantos inventos que fueron impulsados por este motivo que comencé a pensar qué papel ocupa el cociente intelectual y qué papel el cociente emocional”, agregó.
“Hace unas décadas, tener curiosidad podía ser frustrante porque los libros eran caros, no había Internet ni muchos medios que vemos a diario pero hoy puede llegar a ser una diferencia abismal en nuestras vidas, en cualquiera de las etapas de nuestra vida. Es un capital extraordinario para el mejor desarrollo de cada persona”, sostuvo más adelante.
Ezequiel Bolatti, coordinador de la Adesu y responsable de la parte organizativa de la participación de Cortese en la ciudad, se mostró gratamente sorprendido por la respuesta obtenida, la cual calificó de total éxito. “Cada uno ha sido difusor y motivador para la presencia de tanta gente, casi 50 personas a la mañana, 15 miembros del gabinete y 250 personas a la noche significan más de 300 sunchalenses y gente de la región que han escuchado la propuesta de Abel, haciéndonos comprender que somos capaces de comunicarnos mejor para lograr resultados exitosos… si sumamos más personas a estas actividades habremos logrado dar un salto cualitativo en el proceso de desarrollo local, porque no hay desarrollo posible sin seres humanos formados y proactivos”, señaló tras la disertación.
Libros recomendados: "Inteligencia ecológica" de Daniel Goleman

Daniel Goleman, gurú de masas con libros como "Inteligencia emocional", sigue buscando fórmulas de salvación en "Inteligencia ecológica", un manual que llama al ciudadano a exigir la información necesaria para convertirse en un consumidor respetuoso con el medioambiente.
La vocación de Goleman siempre fue resolver problemas y ha hilado su obra a través del concepto "inteligencia", porque es "la manera más rápida de hablar de las aptitudes que tenemos para ser exitosos", explica en una entrevista telefónica con Efe desde Nueva York.
Goleman, que estudió en Harvard y colaboraba con el New York Times, había buscado desde los años ochenta las claves para "vivir sabiamente en la Tierra" inspirado en la población de Sher, un pequeño pueblo tibetano que sobrevive desde hace siglos con unos recursos mínimos pero sabiamente utilizados.
En cambio, cuando intentó ver la aplicación universal, por una vez, sintió que chocaba contra un muro difícil de superar.
"Me di cuenta de que nuestra percepción no está diseñada para procesar la destrucción del planeta y eso es lo que dificulta la reacción para el cambio. No vemos las moléculas tóxicas que entran en una casa y aceptamos cambios a lo largo del tiempo que a corto plazo nunca permitiríamos", explica.
En 1993, sin embargo, se sorprendió con el caso de las grasas trans. "Al verse obligadas las empresas a hacer públicas las grasas trans, se produjo el fin mismo de estas grasas. La gente no las quería y las empresas, evidentemente, dejaron de utilizarlas".
Entonces, empezó a ver la vía sobre la que trabajar en este libro, editado ahora en español por Kaidós.
El camino hacia un remedio consistente se cerró hace dos meses, con la apertura de una página web www.goodguide.com, que invita a introducir la lista de la compra para saber cuál es el impacto real de nuestro estilo de vida.
"Yo veo problema de la ecología como un problema información. Hasta ahora no sabíamos el verdadero impacto ecológico de los productos que consumíamos".
Después de años de destrucción consentida, "ahora por fin podemos tomar buenas decisiones", asegura, y así canalizar los impulsos ecologistas de una manera más eficaz, porque, como dice en su libro "no es verde todo lo que parece".
"Inteligencia ecológica" no rehuye lo complicado del problema ni lo laborioso de la solución. El intrincado y globalizado sistema económico hace que "cada proceso de producción tenga centenares de puntos vulnerables de ser contaminantes", lo cual hace difícil el control, pero también infinitas las posibilidades de acción.
Existen procesos de producción tan nocivos que actividades como el cultivo de algodón o la fabricación de palomitas de maíz al microondas, que han demostrado ser perjudiciales para el funcionamiento pulmonar.
También la fabricación de un simple tarro de vidrio y el nivel de flatulencia del ganado vacuno son fuentes de contaminación que deben ser consideradas.
"Creo que tardaremos más de veinte años en tomar este nuevo rumbo. Si la gente se hace consciente de lo nocivo que puede ser un producto, las empresas tendrás que reaccionar y la sostenibilidad será esencial para competir", arguye.
El primer paso lo ha dado el programa informático Earthster, en el que las empresas comparten la información sobre sus proveedores y sobre el proceder más o menos ecológico de éstos.
Equiparar el respeto al medioambiente a variables como la calidad y la rentabilidad es, de todas maneras, algo que empiezan a realizar algunas empresas en los países más desarrollados, pero es difícil todavía pedir ese mismo criterio a los mercados emergentes.
Aun siendo consciente de esto, Goleman asegura que "el Primer Mundo sigue siendo el mayor consumidor. Si no cambiamos nosotros, no hay esperanza en absoluto".
La crisis económica, por otro lado, no le parece un momento ni mejor ni peor para la revolución. "No podemos preguntar a los Gobiernos, es una revolución de consumidor", que dispone ahora mismo de armas como el Facebook o el Twitter para difundir este mensaje.
Su lucha ve el final del camino en un periodo de veinte años, tiempo en el que el mercado habrá dado el giro hacia la sostenibilidad. Entonces, se podrá "hacer las cosas bien haciendo el bien", como titula el último capítulo de "Inteligencia ecológica".
"No es que sea optimista. Es que creo que la especie humanas se ha adaptado a las crisis siempre con éxito, aunque sea cuando no queda ya otro remedio", concluye.






